| Viernes 31 de Octubre de 2014

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CONVOCATORIA JUNTA NACIONAL FENSUAGRO

El COMITÉ EJECUTIVO DE LA FEDERACIÓN NACIONAL SINDICAL UNITARIA

 

AGROPECUARIA – FENSUAGRO – CUT, FSM, Vía Campesina, en uso de las facultades  que le confiere los Estatutos, se permite convocar a los miembros de la JUNTA NACIONAL FENSUAGRO a la VI JUNTA NACIONAL a realizarse durante los días 5, 6 y 7 de  diciembre de 2014, en las instalaciones del Centro Nacional de Educación y Formación  Campesina Raúl Valbuena, ubicado en la vereda Puerto Brasil, Municipio de Viotá  (Cundinamarca). Deben asistir los compañeros que han sido elegidos para la I, II, III, IV y V JUNTAS NACIONALES y deberán llegar el 5 de diciembre del 2014 en la tarde.

 

Descarga aqui la convocatoria

Arrecian amenazas del paramilitarismo en Sucre

Por Nelson Lombana

 


(Las fuerzas oscuras del narcotráfico y del paramilitarismo, arrecian sus amenazas contra las distintas expresiones de la izquierda en el departamento de Sucre. “Las amenazas son contundentes y frecuentes”, señala el dirigente Comunista, Jorge Velásquez Armanza.

Presentación de Francisca Rodríguez en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares
nacional  | Miércoles, 29 de Octubre de 2014 15:32

 

(En representación de La Vía Campesina)


 

Saludamos y celebramos esta oportunidad de diálogo por la inclusión social entre los movimientos populares, el Pontificio Consejo Justicia y Paz, el Papa Francisco y los Obispos aquí presentes. Esperamos contribuir y cooperar en pos de hacer realidad en todo momento y lugar  los principios de dignidad de la persona humana, del bien común y de la solidaridad.

Las y los campesinos del mundo somos pueblos, comunidades, organizaciones y familias altamente diversas. Representamos distintas culturas, visiones de mundo, formas de trabajo, visiones y convicciones políticas y religiosas, pero nos unen nuestros sueños y nuestras luchas por seguir siendo mujeres y hombres del campo y por seguir existiendo como pueblos originarios, agricultores, criadores, recolectores, pastores, pescadores.

Nos enorgullecemos de ser lo que somos, no queremos migrar forzadamente a las ciudades o al extranjero. Queremos seguir cumpliendo nuestro papel fundamental: alimentar a la humanidad con nuestro trabajo, nuestros saberes y nuestros bienes naturales,  asegurando que el derecho a la alimentación se cumpla para todos y todas sin excepción, y que la Madre Tierra sea cuidada mientras de ella obtenemos el sustento.

En este caminar y batallar, reconocemos  la influencia de la Iglesia Católica y los esfuerzos de sectores importantes de ella  por acompañar a los sectores populares.

Somos la inmensa mayoría de quienes trabajamos y vivimos en el campo y casi la mitad de toda la humanidad, pero accedemos a menos de un cuarto de toda la tierra, luego de siglos de despojo creciente y violento. Con la poca tierra que aún logramos mantener, producimos la mayor parte de los alimentos en el mundo.

Sin embargo, la concentración de la tierra en manos de los capitales y la especulación  continúa, aumentando su violencia en la medida que resistimos.

Este despojo y  acaparamiento de la tierra y los territorios, el agua, los recursos naturales y hasta el aire,  han sido las consecuencias del avance sin freno del capital sobre el campo y sobre los trabajadores rurales. Los Estados y Organismos Internacionales, incluso las propias Iglesias, han ido cediendo a las presiones y  aceptando que se les despoje de sus poderes, deberes y funciones de proteger y defender el bien común.

Estamos así atrapados en un mundo dominado por el capital y las lógicas de mercado. La expansión del agronegocio y los monocultivos, el uso cada vez mayor de los agrotóxicos, la explotación del trabajo, la eliminación alarmante de fuentes de trabajo, la concentración cada vez mayor de los mercados y el secuestro de la ciencia y la tecnología para ponerla al servicio del capital, son  procesos que se impulsan desde las esferas del poder como una realidad incuestionable.

Las consecuencias son claras. A la contaminación y el deterioro de nuestro entorno, se suma el aumento de la desigualdad y el número de personas hambrientas, obesas y enfermas. El agronegocio no busca alimentarnos, sino aumentar sus ganancias. Las enfermedades son parte importante de su negocio: las mismas transnacionales que nos enferman nos venden luego los fármacos que no nos curan, pero nos mantienen funcionando.

Los problemas que sufrimos en el campo tienen un impacto fuerte en la ciudad. La migración deteriora la vida de todos, la pérdida de los valores y la  cultura. El abandono de nuestros sistemas alimentarios nos va enfermando y quitando el sentido de comunidad. La inseguridad laboral y de fuentes de ingreso se combinan con  el endeudamiento y el consumismo, lo que  va rompiendo lazos de solidaridad y reciprocidad, despojándonos de la conciencia social. Aumenta la violencia doméstica e institucional, vemos cómo la droga se abre paso mientras las autoridades se niegan a ver a los verdaderos traficantes y criminalizan a la población. El respeto a los derechos sociales y económicos se ha transformado en asistencialismo, con políticas y programas que sólo buscan compensar algunos impactos, pero no nos permiten avanzar en una senda liberadora.

Queremos enfatizar que no dejamos la tierra de manera voluntaria. La mayoría de nosotros y nosotras  recurrimos a diversos trabajos y generamos múltiples estrategias de sobrevivencia por mantenernos en la tierra. Esa tenacidad es lo que las autoridades llaman la “multifuncionalidad”  o nos señalan como trabajadoras “polivalentes”, como si fuera un titulo importante o algo deseado.

Las verdaderas causas  que nos obligan a emigrar y dejar la tierra están en  la falta de adecuadas políticas agrarias y  de programas  acordes con las necesidades de la agricultura campesina y de nuestras prácticas productivas para la alimentación de los pueblos.

Todo esto  contrasta con el apoyo amplio de la mayoría de los gobiernos y los organismos internacionales al gran capital, permitiendo el estrangulamiento económico, el arrinconamiento físico, el abuso cada vez mayor por parte de las grandes empresas que van despojando de los derechos laborales a las y los trabajadores y conformando nuevos enclaves de trabajo esclavo.

A eso se suman  las trabas cada vez mayores que nos van imponiendo para comercializar nuestra producción de manera justa, el no reconocimiento de nuestros derechos sobre la tierra, el agua,  los bosques,  el desprecio de nuestros conocimientos y  culturas,   en fin, el despojo de nuestra propia identidad.

Es extremadamente grave el ataque que hoy sufren nuestras semillas.  Hace ya más de doce años que levantamos una campaña mundial por su defensa, por defender  nuestras prácticas  milenarias de cuidarlas, mejorarlas, cultivarlas e intercambiarlas. Son prácticas que  con el paso de los siglos se han constituido en derechos fundamentales y sagrados los pueblos indígenas, y para los hombres y mujeres del campo.

Este ataque,  dirigido por las mayores transnacionales del mundo, encabezadas por Monsanto, es  apoyado o avalado por la mayoría de los gobiernos y organismos internacionales que sucumben ante sus presiones y amenazas.

Estamos en un momento crítico, en que necesitamos juntar fuerzas con los más amplios sectores para que nuestra resistencia logre evitar que las leyes conviertan en un crimen nuestras prácticas de cuidado e intercambio que hicieron posible la creación y expansión de la agricultura.

La ciencia al servicio del capital no solo  pone en peligro nuestras semillas y cultivos, también la vida de la Madre Tierra. La ingeniería genética en sus muchas formas y los organismos transgénicos son un ataque a la sacralidad de la vida por parte de empresas que juegan a ser dioses con el único fin de maximizar sus ganancias y dominar el mundo.

Bajo falsas promesas de mayor productividad, a pesar que las pruebas indican lo contrario, las empresas con la ayuda de muchos gobiernos están imponiendo los organismos y cultivos transgénicos, que contaminan nuestros suelos, nuestros cultivos, nuestros alimentos y nuestros cuerpos.

Mientras resistimos, conservando y cuidando nuestras propias semillas, las transnacionales de los agronegocios presionan a los gobiernos del mundo para que acepten las semillas Termineitor, semillas desnaturalizadas que no pueden vivir si no reciben sustancias químicas que nos venderán las mismas empresas.

También hay complicidad entre empresas y muchos gobiernos cuando buscan imponer como solución la mal llamada agricultura climáticamente inteligente, que profundiza la destrucción ambiental, aumenta la concentración y control de las transnacionales, y agrava los ataques a nuestra autonomía y todos los procesos que nos expulsan de la tierra.

La ciencia ha sido censurada para que no investigue seriamente y de verdad los efectos de los transgénicos a corto y largo plazo. Así, las y los científicos honestos no puedan dar la voz de alarma sobre lo que efectivamente está ocurriendo.

Visto de esta manera nos atrevemos afirmar que estamos frente a un proceso de destrucción masiva de las distintas formas de vida -incluida la nuestra-  donde no se permite que la ciencia real  haga su trabajo de ir descubriendo lo que ocurre y alertando al respecto.

Las comunidades y las familias rurales que tienen la desgracia de quedar encerradas en un mar de cultivos transgénicos sufren graves daños en su salud con tasas alarmantes de cáncer, abortos espontáneos en las trabajadoras  y  nacimientos de niños con deformaciones congénitas, condenados  a morir.

Las intoxicaciones masivas conllevan pérdidas de vida y no sólo de la vida humana. También nuestros animales se afectan, las aves  se enferman y mueren  por los agrotóxicos, la tierra y las  fuentes de agua son agotadas o contaminadas. Lo cierto es que, por sobre todo, los cultivos transgénicos producen hambre y pobreza, ya que nos expulsan y su fin primordial es producir materias primas industriales, no alimentar a las personas.

Nuestras tierras y territorios así como nuestros bosques y nuestras  aguas están siendo arrasadas igualmente por la minería y los mega-proyectos

En muchos países sufrimos las consecuencias de  las guerras declaradas y no declaradas por las fuerzas armadas regulares, los paramilitares o los narcotraficantes, cuyo fin es oprimirnos, mantener la industria bélica  y otros negocios de los grandes capitales. Para esto, criminalizan nuestras luchas y cada día sufrimos la muerte, encarcelamiento y el montaje de juicios contra las y los dirigentes líderes y  militantes.

Las situaciones son graves, alarmantes e indignantes, como por ejemplo en Afganistán, África Occidental, Colombia, Guatemala Honduras, Kurdistán, Paraguay, México,  Palestina, Siria, Sudán, sólo por nombrar algunos de los casos más dramáticos y serios.

A pesar de todo lo señalado,  seguimos resistiendo aferradas y aferrados a la tierra  para mantenernos en el campo y defender su función social,  que es  “Alimentar a los pueblos.”

Estamos acá,  amigos y compañeras y compañeros,  porque entendemos que ésta es una lucha difícil y de largo aliento. Somos hombres y mujeres organizados. Somos parte de la Vía Campesina, un movimiento amplio, con presencia mundial donde defendemos el derecho y el sueño a seguir siendo campesinos y pueblos del campo, donde luchamos por el buen vivir de todas y todos. Somos un movimiento que ha logrado elaborar propuestas de vida, trabajo y convivencia digna entre todos y todas.

Cuando los gobiernos dijeron que  garantizar  la seguridad alimentaria se basaba en generar la  capacidad para adquirirla, tuvimos la convicción y la sabiduría de afirmar que la alimentación no podía convertirse en un negocio por ser un derecho humano fundamental. Entonces  proclamamos  la Soberanía Alimentaria,  como un derecho  fundamental  de los pueblos a definir, desarrollar y mantener   la agricultura campesina y sus sistemas de alimentación.

La fuerza y justeza de nuestro planteamiento  radica en que junto a un gran número de otros movimientos y redes sociales, fuimos llenándolo de contenido hasta concluir que la Soberanía Alimentaria es  un principio de vida que se sostiene, se defiende y no se negocia.

La Soberanía Alimentaria comprende  nuestro derecho a la tierra y los territorios, al agua,  a nuestras semillas y nuestro ganado, a los bienes naturales,  a nuestras formas culturales de producir y cuidarlos.

La soberanía alimentaria da prioridad a las economías  y a los mercados locales y nacionales para asegurar que nuestro trabajo sea compensado de manera justa y nos permita vivir dignamente.

La soberanía alimentaría exige nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades, y la libertad para ejercer nuestro trabajo,  para vivir dignamente y permitir la vida digna del resto de la humanidad.

Luchamos por dejar detrás todos los prejuicios discriminatorios y sexistas para avanzar hacia una nueva visión del mundo, construida sobre los principios de respeto, de igualdad, de justicia, de solidaridad, de paz y de libertad. Asumimos que la lucha por erradicar la violencia en el campo y en particular la violencia que sufren las mujeres y  la igualdad entre los sexos es primordial. Ya no queremos soportar la opresión de sociedades tradicionales, ni de las sociedades modernas, que sostienen los sistemas patriarcales.

Esperamos de este encuentro herramientas importantes para avanzar en nuestras luchas y en la solidaridad entre todas las luchas populares: quisiéramos que este diálogo permita sensibilizar a los miembros de los movimientos populares y de la Iglesia Católica frente a los problemas específicos que enfrentamos.

Buscamos esto convencidas y convencidos que la permanencia de la agricultura campesina y de los pueblos indígenas, junto a las otras formas populares de pesca, recolección, crianza animal y caza son la única garantía real de acabar con el hambre, la mala alimentación y el deterioro ambiental tanto en el campo con la ciudad.

El año que está terminando fue declarado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Agricultura Familiar. La organizaciones del campo abogamos por  que a esta definición había que ponerle nombre y apellido, por tanto  lo declaramos el Año Internacional de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena.

Pero también señalamos que frente a la situación en que se desenvuelve nuestra agricultura, no bastaba un año, pues no sólo vivimos y nos desarrollamos de halagos, reconocimientos vacíos  o de buenas intenciones. Lo que requerimos son políticas públicas basadas en el bien común y en el buen vivir de la gente.

Requerimos pueblos soberanos para garantizar Soberanía Alimentaria a la humanidad. La alimentación no puede ni debe ser un negocio; es un derecho humano que los Estados deben garantizar y por tanto deben proteger sus agriculturas y a quienes continuamos en esta sagrada labor de producir los alimentos para los pueblos. Por tanto, aquí se requiere mas de un año para volver las aguas a sus cauces.

Por eso clamamos ¡Soberanía alimentaria ya!

No podemos continuar  aceptando lo mil millones de hambrientos, ni un millón, ni cien mil,  ni un hambriento mas  en el mundo, como si esto fuera una causa natural. Los pueblos con hambre y que no producen su propia comida son pueblos atrapados en la sobrevivencia,  que no puede pensar y decidir libremente, no pueden ser independientes, no pueden resistir ni proyectarse a futuro, no pueden ser libres ni soberanos.

Nos parecería importante un pronunciamiento de la Iglesia y los movimientos populares que ponga la defensa de la alimentación y por ende de la agricultura campesina e indígena,  en el centro de las luchas sociales.

No podemos subordinar el bienestar de todas y todos los trabajadores a las pretensiones de acumulación de capital.

Queremos explicar a todas y todos el porqué de nuestras luchas específicas:

Luchamos por una reforma agraria integral y popular, porque sin tierra y sin territorios no somos pueblos, no somos libres ni somos dignos y esta es no solo una lucha de las y los campesinos.

Luchamos por el fin del agronegocio. Creemos que la sociedad debe limitar las pretensiones de lucro cuando eso impide la dignidad humana,  el buen vivir y el cuidado de la naturaleza, poniendo en peligro el futuro de todas y todos.

Por las mismas razones, luchamos por el fin de los tratados de libre comercio en la agricultura.

Luchamos por recuperar y fortalecer nuestras formas de hacer agricultura campesina e indígena de base agroecológica. Solo así podemos asegurar la alimentación para cada persona mientras simultáneamente cuidamos la Madre Tierra y revertimos las causas del calentamiento global.

Luchamos  por el fin de los cultivos transgénicos en todas sus formas,  porque no aportan al bienestar de nadie, porque desde nuestros saberes tenemos alternativas muy superiores.

Luchamos porque la dignidad, la justicia, la paz, la libertad, el bienestar, el respeto y el aprecio sea para todas y todos, luchamos por la igualdad entre los sexos, que incluye la valorización del papel de las mujeres en la agricultura y la alimentación, su aporte económico al sostenimiento de las familias y en la construcción cultural  y espiritual

Luchamos por poner fin a la violencia doméstica e institucional y por el derecho a la autodeterminación.

Porque no hay vida si no hay futuro, luchamos porque haya condiciones para que nuestros hijos e hijas, nuestros nietos y nietas, sus nietos y nietas, tengan la posibilidad real de permanecer en el campo y saber que tendrán una vida digna para ellas y ellos, y para las futuras generaciones.

Ofrecemos en reciprocidad nuestro esfuerzo y compromiso por comprender en profundidad los problemas  específicos del conjunto de los movimientos sociales, de sus resistencias, y unirnos para impulsar nuestras  luchas  comunes.

Del mismo modo, nos esforzaremos por comprender  las particularidades de las preocupaciones y los compromisos de la Iglesia Católica.

Nos comprometemos a participar en estos días y en el futuro en la búsqueda de tareas y esfuerzos comunes, a desplegar nuestra solidaridad de manera más cotidiana y a juntar fuerzas en la búsqueda de la dignidad, la justicia, la paz y el buen vivir.

 

¡GLOBALICEMOS LA LUCHA!  ¡GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!

Los derechos Campesinos
nacional  | Jueves, 23 de Octubre de 2014 14:40

 

Seguimos avanzando en el proceso por la Declaración de Los Derechos Campesinos en ONU.

En noviembre se realizaran nuevas jornadas de trabajo en Ginebra, junto a Aliados como FIAN y CTEIM, y también organizaciones de Pastores y de Pescadores Artesanales.

Como hemos comentado, en el seno del Consejo de Derechos Humanos de ONU, al avanzar nuestra propuesta de declaración se realizó un primer momento con una adaptación de la misma a protocolos del sistema, en ese sentido a su vez también se dan algunos debates en torno a los capítulos más complejos, como el derecho a la tierra y a la biodiversidad.

Para avanzar ahora esperamos poder tener una mirada global, con aportes y sugerencias

Por eso se ha planteado una guía para que en las organizaciones, regiones, comunidades puedan ver algunos de esos temas y hacer aportes

Les pedimos entonces que puedan organizar e para trabajar con esta guía, que es bastante sencilla.

Nos informen sobre si es un aporte personal desde dirigentes o si es trabajado por organizaciones u otras instancias

Es importante que aportemos!

Esperando sus reacciones

Descarga aquí el documento


Colectivo de Secretaria Operativa Continental

CLOC Vía Campesina

Buenos Aires Argentina

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"Rumbo a nuestro VI Congreso en Bs As abril 2015"



Jornada mundial de acción por la Soberanía Alimentaria
video  | Jueves, 16 de Octubre de 2014 14:25

Hoy, 16 de octubre, celebramos la Jornada mundial de acción por la Soberanía Alimentaria contra las corporaciones transnacionales. En esta ocasión, La Vía Campesina invita a sus organizaciones miembros, al pueblo organizado y a los movimientos sociales aliados del mundo entero a ver nuestro vídeo y a inspirarse de él para llevar a cabo acciones ya: La Vía Campesina en movimiento. ¡Por la Soberanía Alimentaria!

Este film está disponible en InglésEspañolFrench y en otras lenguas…

Se trata de una jornada solidaria, de resistencia y de movilización con el fin de que las-los ciudadanas-os tomen consciencia de las amenazas que acechan hoy a la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

¡SOBERANÍA ALIMENTARIA YA!
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALIZEMOS LA ESPERANZA!

 

http://vimeo.com/27474387

 

El enlace secreto entre Uribe y ‘Catatumbo’
nacional  | Martes, 14 de Octubre de 2014 13:18

Comunicado de Prensa La Via Campesina

Los días 18 y 19 de septiembre de 2014, se celebró el Simposio Internacional de Agroecología para la Seguridad Alimentaria y Nutricional, en la sede la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de la ONU, en Roma.  Este evento inédito marcó la primera vez que la FAO toca de manera oficial y directa el tema de la agroecología.

En sus palabras de clausura, José Graziano da Silva, Director General de la FAO, dijo: "Hoy se abre una ventana en lo que por 50 años fue la Catedral de la Revolución Verde."  La delegación de La Vía Campesina, que participó en el Simposio, saluda esta nueva apertura, pero expresa cautela frente a los intentos que se observaron, de cooptación de la agroecología.

Según La Vía Campesina, la ciencia, las prácticas, y el movimiento de la agroecología, son el producto de la acumulación durante siglos de saberes campesinos e indígenas, de cómo se producían los alimentos para la humanidad, antes de la invención de los agrotóxicos, saberes ahora sistematizados a través un 'diálogo de saberes' con las ciencias occidentales de la ecología, la agronomía, la sociología rural, etc.  La agroecología ha crecido mucho en las últimas décadas, entre los movimientos sociales del campo, entre los consumidores, con los ambientalistas, y otros, sobre todo por la fuerte crítica que hace, y las alternativas que representa a, los males de la mal llamada 'Revolución Verde,' de la agricultura industrializada. Para la Vía, la agroecología campesina es un pilar fundamental en la construcción de la soberanía alimentaria.

Las instituciones y los gobiernos, quienes en su gran mayoría responden a los intereses del agronegocio nacional e internacional, han resistido la agroecología, de tal manera que hablar de las alternativas que propone, ha sido tabú hasta ahora en las instituciones como la FAO.  Pero de cierta manera esto ha ido cambiándose últimamente, aunque de manera parcial.

La degradación del suelo, y demás recursos productivos, y el cambio climático, han colocado en duda el futuro de la agricultura industrial.  Y el número de científicos con datos y estudios que respaldan la agroecología, como enfoque superior, en términos de productividad y de sustentabilidad, crece. En consecuencia, se ha producido más apertura institucional a la agroecología.

Pero es una apertura 'calificada.' Mientras los movimientos sociales, como La Vía Campesina, vean a la agroecología como la alternativa a la agricultura industrial, y destacan su promesa transformadora de las realidades rurales, la apertura institucional actual, es más bien a una agroecología acotada, que se limita a agregar nuevas herramientas a la caja de herramientas de la agricultura industrial; o sea, métodos para reducir los impactos negativos en su futura productividad.  Los que promuevan este enfoque, suelan usar nombres como 'intensificación sustentable,' o 'ecológica,' o 'agricultura inteligente para el clima,' para referirse a esta visión, que erróneamente plantea que la agroecología sea compatible con las grandes extensiones de monocultivo, los agrotóxicos, y las semillas transgénicas.  Para La Vía Campesina, esto no es agroecología, sino un intento de cooptación, que habrá que denunciar y resistir.

Una nutrida delegación de La Vía Campesina, de Mozambique, la India, Haití, Cuba, Brasil, México, Nicaragua e Italia, asistió a la conferencia en la FAO, y tres de las y los delegados fueron ponentes.  De hecho la delegación llegó esperando lo peor, preparados para dar la batalla en contra de la cooptación.  Lo que resultó refrescante, sin embargo, fue que la mayoría de los científicos invitados, coincidieron con la visión de la Vía de la agroecología como alternativa,  para la transformación, y con sus planteamientos de contenidos sociales, políticos, económicos y culturales, además de su contenido técnico.  Lo cual dejó como minoritaria las posturas, también representadas, de las tendencias más cooptadoras.

Esto permitió que la síntesis de conclusiones del Simposio, presentado por los relatores el segundo día, enfatizara puntos netamente positivos, incluyendo afirmaciones que:

• La agroecología está enmarcada en una serie de principios, y no es una caja de herramientas o recetas tecnológicas,

•  La agroecología cuestiona el modelo agroalimentario actual, y promueve una transformación radical, donde los campesinos estén al centro de este proceso social,

• La agroecología se fundamenta en un dialogo de saberes, por lo que se debe continuar ligando la ciencia con el saber, la innovación, y la practica campesina.

Y, que los grandes desafíos a enfrentar, abordan temas complejos pero urgentes, como:

• políticas públicas que promuevan la transformación agroecológica a nivel local, nacional y regional,

• la articulación entre productores y consumidores responsables y conscientes, en la necesidad de una transformación radical hacia un sistema alimentario socialmente justo,

• el apoyo a los movimientos sociales en sus esfuerzos de escalonamiento territorial de la agroecología.

El dirigente campesino haitiano, y miembro de la Comisión de Coordinación Internacional (CCI) de la Vía, Chavannes Jean-Baptiste, afirmó que "este Simposio representa un paso en dirección positiva de la FAO," pero alertó sobre el conflicto que se está dando, "entre el bien y el mal," por la definición y el futuro de la agroecología.  Frente a esta disputa, remarcó la necesidad de hablar de la 'agricultura campesina agroecológica,' porque, "la agroecología es un modo de vida, y no solo un modo de producción."

La dirigenta Rilma Román,  de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños de Cuba (ANAP), también miembro de la CCI de la Vía, señalo la centralidad del "saber y práctica campesino como la verdadera base de la agroecología." E insistió que, en países como Cuba, "la agroecología campesina no es teorética, sino es una realidad ya."  Andrea Ferrante, dirigente de la Asociación Italiana de Agricultores Biológicos (AIAB), enfatizó que, "la agroecología es una realidad en Europa también," aunque, dijo, "este hecho fue poco reconocido en este Simposio."

Marciano da Silva, del Movimiento de Pequeños Agricultores de Brasil (MPA), enfatizó la importancia de estar vigilantes, frente a los intentos de cooptación de la agroecología por al agronegocio y las instituciones. Dijo que la FAO, y algunos Ministros de Agricultura, que se hicieron presentes en el Simposio, se comprometieron públicamente con la agroecología, pero que ahora "depende de nosotros, hacerlos cumplir."

Renaldo Chingore João, de la Unión Nacional de Campesinos de Mozambique (UNAC), subrayó la importancia del nuevo reconocimiento tácito, de parte de la FAO, de que, "la Revolución Verde está en plena decadencia," y que habría que "llevar este mensaje a nuestros gobiernos Africanos."

Nandini Kardahalli Singarigowda, productora agroecológica exitosa, de la Asociación Campesina del Estado de Karnataka de la India (KRRS), dijo que, "nosotras, las mujeres campesinas de KRRS en la India, estamos promoviendo con éxito la agroecología," y preguntó, entonces: "¿Por qué no lo puede hacer la FAO?" Finalmente, Peter Rosset del equipo técnico de la Vía, comentó que "la agroecología es sobre todo un proceso social y organizativo." "Para llevar la agroecología a escala territorial," dijo, "se requieren organizaciones campesinas y movimientos sociales rurales, capaces de construir procesos sociales, de aprendizaje horizontal, con protagonismo campesino."

 

Para concluir,  Chavannes Jean Baptiste de La Vía Campesina  en Haití  agregó que, "la agricultura verdaderamente inteligente es la agroecología, es la vía segura para resolver los problemas de la alimentación y la crisis climática en el planeta."

Por jo. vervecken

 

Después de la primera session del tribunal ético internacional en Bolivia en febrero del 2014, se realizó de manera exitosa la segunda sesión el 11 y 12 de septiembre en Colombia. Esta vez la Asociación de Abogados Laboralistas de Trabajadores de Colombia recogió más de 60 denuncias de violaciones de derechos en la agroindustria. En base a estas denuncias documentadas, los tres jueces, Oscar Alzaga de México, Gretel Hernández de Cuba y Eleming Valle de Perú, eminencias en derecho laboral en la región y parte de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas, elaboraron la denuncia presentada al tribunal. Esta denuncia fue respaldada durante las audiencias de los días 11 y 12 de septiembre por imagenes y 41 testimonios en vivo, cada uno de ellos muy impactantes. Podríamos concluir que en la agroindustria se contrata a los hombres y a las mujeres cuando estén fuertes y sanos, los explotan al máximo, hasta que se enferman o se acidentan por el trabajo, y después se los echa, y son abandonados por completo, junto con sus familias, por los empresarios y las autoridades colombianas. A ambos les dió la oportunidad de defenderse ante la denuncia, pero ninguno dio la cara.

El tribunal por los derechos de los y las trabajadoras de la agroindustria en Colombia resolvió:

- Condenar al Estado Colombiano y a las empresas denunciadas por la violación a la Constitución y las normas internacionales

- Solicitar a las autoridades de control, la protección y garantía de realización de todos y cada uno de los derechos humanos laborales consagrados en la Constitutión política de Colombia y normas internacionales, a favor de las y los trabajadores de la agroindustria.

- Incorporación al ambito de la legislación laboral a las y los trabajadores de la agroindustria, que se encuentran tercerizados garantizando todos sus derechos inclusive el derecho a sindicalizarse

- Instar a las autoridades, para que establezca mecanismos y el Estado  haga presencia efectiva en el campo, especialmente la agroindustria, y garantice el cumplimiento de derechos humanos y sociales que tienen los trabajadores

- Se conmina al Ministerio del Trabajo, para que con su función permanente de vigilancia y control, identifique y sancione a las empresas que aplican la intermediación en las relaciones laborales de la agroindustria, con la finalidad de que cesen las practicas abusivas y respeten los derechos de las y los trabajadores

- Hacer un llamado al Estado Colombiano, en espeical al Congreso de la República, para que ratifique los convenios de la OIT que no ha suscrito, especificamente los relacionados con la libertad sindical, y particularmente: el convenio 135 de 1971 sobre los representantes de los trabajadores y el convenio 141 de 1975 sobre las organizaciones de trabajadores rurales. A su vez, el convenio 185 sobre la seguridad y salud en la agricultura, y los emitidos por la organización internacional del trabajo y no ratificados por Colombia, relacionados con la agroindustria. Asi como cumplir con los convenios ya ratificados.

- Abolir la intermediación laboral, con el uso fraudulente de las cooperativas de trabajo asociado, los contratos de prestación de servicios, los contratos sindicales, las sociedada por acciones simplificadas, las empresas temporales de servicios, outsourcing o cualquier otra figura jurídica de precarización laboral, que impidan o limiten el ejercicio de los derechos laborales y sindicales a los trabajadores de la agroindustria

- Se condena al Estado Colombiana como responsable por la violacion de los derechos a la vida, a la seguridad social integral, a la integridad personal, garantías judiciales, libertad sindical, desarrollo progresivo y trabajo en condiciones dignas y justas, consagrados en los artículos 25, 39, 53, 55 y 56 de la Constitución política de colombia; los artículos 4,5, 8, 16, 25 y 26 con su artículo 1.1 (obligación de respetar los derechos); y artículos 6, 7 y 8 del “Protocolo de San Salvador; de los convenios 87, 98, 151 y 154 de la OIT

- Que los trabajadores y los sindicatos exijan a las empresas multinacionales el cumplimiento de los principios de la organización para la cooperación y desarrollo económico y que el gobierno cumpla con su obligación al respecto

- Alto inmediato al uso y abuso de las fuerzas armadas y policíacas contra las y los trabajadoes que ejercen el derecho de protesta, organización y libertad sindical. Exigimos al Estado Colombiano la eliminación inmediata de los paramilitares, su investigacion y sanciones correspondientes, y someterse a la justicia y normas internacionales para este caso

- Pedimos a las y los ciudadanos, trabajadores y Estado colombiano la protección y restablecimiento del medio ambiente y equilibrio ecológico, destruidos por las empresas transnacionales y nacionales en función de su afán de lucro, así como la permanente vigilancia y protección del patrimonio de la humanidad: el medio ambiente y el equilibrio ecológico.

 

 

La sentencia es una herramienta importante para presionar al Estado colombiano y a las empresas a nivel nacional e internacional para que cumplan con sus obligaciones ante la clase trabajadora en Colombia. FOS, la Federación General de Trabajadores de Bélgica, la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas, la Asociación de Abogados Laboralistas de Trabajadores de Colombia, FENSUAGRO y SINTRAIMAGRA, seguirán trabajando juntos en la lucha para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de las y los trabajadores.

El Ingenio Central Tumaco S.A. es una sociedad constituida desde abril de 1.950, sus accionistas son aproximadamente 70 entre personas naturales y jurídicas, la familia Salcedo posee el mayor número de acciones por lo cual el Dr. Santiago Salcedo Borrero es su gerente titular de la mencionada sociedad. Los propietarios del ingenio igualmente tienen acciones en las empresas: Inesa s.a., Invensa s.a., compañía agrícola San Felipe s.a., Agroguachal s.a., y Quantum S.A.S., además de los predios San Pablo, Estancia, Venecia, las mercedes, fundungo y Herra –agrícola, que según informaciones estas últimas representan el 37.4% de las tierras de la sociedad.

 

Descarga aquí la denuncia