27
Sáb, May
0 New Articles

 

Por: Luz Marina López Espinosa

Foto: Federico Ríos Escobar                        

 

El haber tenido la fortuna de ser una de las cientos de colombianas que como invitadas, periodistas o simple interesadas asistimos a la X Conferencia de las FARC-EP en los míticos Llanos del Yarí en el Caquetá profundo, fue ocasión sin igual de descubrir, sin imposturas ni prejuicios, es decir ajena a todo afecto o fobia, la condición detrás de ese calificativo mítico de “guerrillero”.

 

De aquél ser humano, que un día renunció a todo, al hogar, a las comodidades muchas o pocas de su ciudad o su vereda, a sus amigos y sus amores, a las certezas de un trabajo regular o malamente remunerado pero tranquilo que algunos gustos permitía, o a los goces del prestigio social y el confort que auguran el diploma recién obtenido, para irse a la selva con un fusil a afrontar las vicisitudes de una desigual guerra.

 

Descubrir la naturaleza  de quienes a todo ello renunciaron por ir tras un sueño de justicia para los que siendo los más, en realidad valían menos, inclusive a veces nada.

 

El feliz reencuentro de una madre con su hijo guerrillero se vivió en la Décima Conferencia de las FARC EP. Foto: El Tiempo.

 

Tuve además el privilegio de ser alojada en un campamento guerrillero retirado del sitio del evento, con la disciplina y los roles que les son inherentes. Así, compartí con la tropa todas las horas de mi estadía, pudiendo ver, conocer y sentir en un compartir desprevenido  de parte y parte, el día a día de la vida guerrillera –salvo los combates claro está y los azares  de la persecución-.

 

Entonces aunque la verdad quien esto relata no necesitaba de esa constatación, sí tuve la fortuna para el efecto de dar fe de ello en  esta crónica, palpar en toda su riqueza  el alma de esos muchachos y muchachas, esos comandantes y curtidos combatientes. Alma tantísimas veces  escarnecida cuando no desvirtuada en su misma existencia en el imaginario colectivo, a través de medio siglo de mensajes sobre las  virtudes enervantes del camuflado que la cubre y las aún más infamantes del fusil.

 

La cotidianidad más elemental no es de trascendencia relatarla, apenas un pequeño esbozo: la atenta vela del centinela guardando el sueño de sus compañeros que me hizo recordar el bello verso de Sabina “Qué sabes de la noche centinela?”, los humildes cobertizos de plástico hábilmente y estratégicamente  armados que algo  protegen de las inclemencias del tiempo, los insectos  y el frío de la noche, el misterioso pájaro que por ignotas artes,-

 

con gran escándalo y angustiado revuelo les avisa de la proximidad del avión fantasma, el hueco justo para el cuerpo bien excavado al lado del lecho, contra bendita para cuando caen las bombas, la forma fácil y firme como se mueven  en la oscuridad más impenetrable como guiados por las luciérnagas, la taza humeante de café que aparece al lado de cada camastro al momento de despertar, la marcial formación y los ejercicios físicos de rigor como primer deber del día,-

 

el himno de la organización cantado con la mirada al cielo y los ojos entornados como en éxtasis, el baño diario en las frías aguas del río, hombres y mujeres semidesnudos juntos como hermanos, sin malicia, y el guerrillero sin manos y ciego consecuencia de un bombardeo que no aceptó ser licenciado y siguió allí porque ese es su hogar, esa su familia y además no conoce otro ni otra y en efecto no es carga para nadie.

 

Colombia tiene la esperanza de que con la firma de los acuerdos de paz, no haya un solo joven más para la guerra, en ningún bando. Qué estas filas sólo sean para entrar a las universidades, para un festival de rock o  para ingresar a un estadio a ver un clásico futbolero. Pero nunca más para combatir ante la muerte. Foto: Internet.

 

Lo que sí es de trascendencia por lo muy emocionante y excepcional como que se dio con ocasión de los actos culturales y políticos que solemnizaron la X Conferencia Nacional de las FARC-EP donde la base guerrillera refrendaría los Acuerdos de Paz que sus comandantes suscribieron con el gobierno, es el relato  de una vivencia verdaderamente maravillosa, que sólo quien la ha presenciado puede concebirla cierta: de pronto, estando convocados no sabíamos a qué todos los asistentes a un gran llano,-

 

desde todos los lados de la espesura comenzaron a converger hacia un ancho claro en el centro, una gran cantidad de guerrilleros, cien supe después, cincuenta hombres y  cincuenta mujeres, con alegres ropas de civil y sin armas, marchando mientras con admirable sincronía entonaban el inmortal Himno de la Alegría, la Novena Sinfonía de Beethoven. Esta vez ya no marciales sino sonrientes, felices podríamos decir, mirando al cielo con los ojos bien abiertos.

 

Me dio un salto el corazón con esa escena que me  transportó a la película Fitzcarraldo del genial Herzog, el demencial delirio de llevar la ópera a la selva del Amazonas, un barco con todo el instrumental de la orquesta,  no apenas remontando el río  sino navegando -es un decir-, bosques y montañas arriba.

 

Este concierto  en las selvas del Yarí, no era demencia ni delirio. Era en su más pura expresión, el Himno de la Alegría entonado por sus más legítimos intérpretes: los hombres y mujeres de las FARC-EP que después de una larga saga de sufrimiento, persecución y muerte, como en los versos de Martí, sinceros  tendían su mano franca al enemigo y le decían:

 

                                   Escucha hermano la canción de la alegría

                                   El canto alegre del que espera un nuevo día

                                   Ven, canta sueña cantando

                                   Vive soñando el nuevo sol

                                   En que los hombres volverán a ser hermanos….

 

 

Los asistentes con la mano en la boca conteniendo una exclamación, sólo teníamos lugar para el asombro!!!

 

 

El nuevo coordinador de la ONU en Colombia dijo que un pacto político por la paz es clave.

Por: El Tiempo

 

Desde septiembre pasado, el español Martín Santiago Herrero asumió como nuevo coordinador residente, en Colombia, de Naciones Unidas, el organismo multilateral que ha sido clave en el apoyo de la comunidad internacional al proceso de paz con las Farc.

 

En diálogo con El Tiempo, Santiago afirmó que Colombia tiene una “oportunidad única” para poner fin a más de medio siglo de violencia, y que esto “no cambió con los resultados del plebiscito” del pasado 2 de octubre.

 

¿Cómo encuentra al Equipo País de la ONU en Colombia y que usted encabezará en reemplazo de Fabrizio Hochschild?

 

La presencia de Naciones Unidas en Colombia en este momento tiene dos compontes. Por un lado, está la Misión Política que lidera el Representante Especial del Secretario General, Jean Arnault, a la que las partes han solicitado monitorear el cese al fuego bilateral y definitivo.

 

Y por otra parte está el Equipo País de la ONU que represento como Coordinador Residente y Humanitario. En particular, el Equipo País está actualmente conformado por 26 Agencias, Fondos y Programas de la ONU con cerca de 2300 funcionarios -la gran mayoría nacionales, trabajando en 24 de los 32 departamentos del país.

 

Encuentro un Equipo de País con total compromiso y muchísima experiencia, profesionalismo, integridad y capacidad para trabajar de la mano de las instituciones y de las comunidades para avanzar el desarrollo sostenible, el respeto de los derechos humanos, la asistencia humanitaria, y por supuesto, la construcción de la paz.

 

Debo decir que es realmente un privilegio ser beneficiario del trabajo realizado por Fabrizio Hochschild. Mi compromiso es construir sobre este legado para seguir apoyando a las y los colombianos en esta nueva fase histórica en la que está entrando el país.

 

¿Qué visión tiene del proceso de paz con las Farc, en el que la ONU ha jugado un papel crucial?

 

La paz está en nuestro ADN, es nuestra razón de ser como organización. Fuimos creados después de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a los Estados a mantener la paz, promover la justicia y el progreso, y defender y garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales. Por ello, Naciones Unidas ha apoyado por más de una década las iniciativas de construcción de paz de las y los colombianos, al lado de las comunidades y territorios más afectados por la violencia.

 

Desde el inicio del proceso de paz en La Habana hemos apoyado este esfuerzo de poner fin al conflicto armado y a todo el sufrimiento que este conlleva. La paz es la ruta hacia adelante, el camino del futuro de la sociedad colombiana. Hoy Colombia tiene una oportunidad única para poner fin a más de medio siglo de violencia. Y esto no cambió con los resultados del plebiscito. Por el contrario, vemos un compromiso y acuerdo de todos los sectores y actores políticos con la paz.

 

Creemos que esta es una oportunidad para lograr un proceso de paz más fortalecido que cuente con el respaldo mayoritario de los colombianos. Como lo dijo el Secretario General, estamos “firmemente convencidos de que la paz aún puede lograrse”.

 

Quisiera resaltar que nosotros entendemos la construcción de paz como un proceso que va más allá del silencio de las armas o de la firma de un acuerdo. Entendemos la paz como un horizonte de transformación y cambio. Transformación para mejorar la vida de las personas y comunidades más afectadas por la violencia, y para que la guerra y la violencia nunca más sean opciones de vida.

 

Construir la paz, para nosotros, no es otra cosa que avanzar en la agenda de desarrollo y cerrar disparidades territoriales, brechas, deudas y déficits históricos de pobreza, inequidad y exclusión. Para un país de renta media como Colombia, esta apuesta por la paz y el desarrollo es una oportunidad para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, no dejando a nadie atrás.

 

En esto continuaremos trabajando con las instituciones y las comunidades en los territorios.

 

Su llegada a Colombia se dio en un momento trascendental para el proceso de paz, ¿cómo analiza esto?

 

Efectivamente, llego al país en un momento trascendental. En un momento de grandes aspiraciones colectivas, donde los colombianos tienen la oportunidad de pasar la página de la violencia y el conflicto y empezar a construir juntos un nuevo capítulo, un capítulo bello de la historia del país.

 

Es un reto y un privilegio liderar al Equipo País de Naciones Unidas y al Equipo Humanitario en esta coyuntura.

 

Su perfil dentro de la ONU parece ser más para un país que está saliendo de un conflicto armado, ¿la ONU siente que Colombia está abandonando la guerra?

 

Reconocemos el compromiso de los colombianos para poner fin a un conflicto armado y lograr mayor desarrollo en todo el territorio. Estamos comprometidos para acompañarlos y apoyarlos en esta senda y empeño.

 

Mi experiencia durante casi tres décadas en la ONU, tanto en puestos en terreno como en la Sede en Nueva York, me ha permitido trabajar en los ideales que representamos y creemos como organización en diferentes contextos y complejas situaciones.

 

En mi modesta experiencia profesional he tratado que estos ideales de paz, dignidad progreso y libertad sean horizontes y prioridad de nuestra labor y acción. Por tanto, en este momento que vive Colombia a la Organización le pareció que mi perfil era el adecuado para Colombia. De modo que daré lo mejor de mí en apoyar los esfuerzos de esta sociedad para que Colombia sea un país mejor.

 

¿Qué tan importante es la consecución de un pacto político nacional para que un proceso de paz, en cualquier país del mundo, tenga sostenibilidad en el tiempo?

 

La paz es, y debe ser, un proyecto nacional, un propósito común de nación, que requiere la participación y el más amplio consenso posible entre todos los sectores. Los actores políticos y sociales tienen hoy una responsabilidad muy grande frente al país y su futuro. Esto es lograr un acuerdo que permita, como he señalado, trascender diferencias, que la paz salga fortalecida y que todos se comprometan no solo con su logro, sino también en su construcción y consolidación.

 

Una participación y un consenso amplio son fundamental también para promover una cultura de reconciliación, entendimiento, convivencia, justicia y tolerancia. La paz requiere que se reconozca el valor y la dignidad de quienes piensan distinto y reconocer que, más allá de las legítimas diferencias políticas y sociales, es posible construir una visión común de un país mejor.

 

¿Qué riesgos humanitarios puede tener que no se haya podido avanzar aún en el desarme de las Farc?

 

Aquí hay que resaltar ante todo el compromiso del Gobierno, de las Farc y de los sectores que respaldaron el ‘No’ para mantener el cese del fuego, que ya ha tenido un impacto muy importante sobre los niveles de violencia.

 

El cese del fuego ha salvado vidas y ha evitado mucho sufrimiento, por lo que celebramos el compromiso de todas las partes para mantenerlo. Para nosotros la prioridad en este momento es la protección, la respuesta a las necesidades humanitarias, la visibilización y atención a las víctimas, y la búsqueda de soluciones duraderas.

 

Ahora bien, somos conscientes de la fragilidad de la situación actual. Por eso es urgente solucionar el actual ‘impasse’ y avanzar con el proceso de paz. Es el momento de construir juntos como nación.

 

¿El cambio en el coordinador residente significa que también habrá cambios en las agencias que tiene la ONU en Colombia?

 

No. El cambio de Coordinador Residente es un proceso normal que no tiene ninguna relación con ajustes en la presencia o la representación de las Agencias en el país.

 

¿Las agencias de la ONU en Colombia se enfocarán más en apoyar el posconflicto?

 

La estrategia de cooperación de la ONU con Colombia, con la que buscamos apoyar las prioridades del país en materia de desarrollo, es el resultado de un acuerdo con las autoridades nacionales, que ha definido nuestro marco programático de actuación.

 

En virtud de esta estrategia estamos trabajando en dos áreas principales: la construcción de paz y el desarrollo sostenible, con un fuerte énfasis en la equidad de género. En los últimos dos años hemos apoyado los esfuerzos de preparación del gobierno para intervenir rápidamente en los territorios tras la firma de acuerdos de paz y creamos el Fondo multi-donante de Naciones Unidas para el Posconflicto. Estamos ya apoyando iniciativas de construcción de paz, de fortalecimiento, articulación y presencia institucional, de confianza y estabilización en algunas de las regiones más afectadas por el conflicto.

 

Nuestro trabajo en construcción de paz no es nuevo, así como tampoco lo es nuestra preparación para el posconflicto. Continuaremos con estos esfuerzos para estar listos para apoyar a las y los colombianos en su apuesta por no solo por la paz sino también por el crecimiento, la equidad y la sostenibilidad.

 

¿Cómo podrán aportar agencias como el PNUD o la Oficina del Alto Comisionado de Paz para los Derechos Humanos en un eventual periodo de posconflicto?

 

Las 26 agencias, fondos y programas de Naciones Unidas con presencia programática en el país tienen mucha experticia relevante para el posconflicto en múltiples áreas, como, por ejemplo, la reincorporación de excombatientes, el desminado humanitario, la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, la reparación a las víctimas, la protección de la población civil, la seguridad alimentaria, el acceso a bienes públicos (salud, educación, vivienda, etc.) y los derechos de las mujeres y la niñez, entre otras.

 

Estamos ya trabajando en varios de estos temas. Por ejemplo, Unicef y OIM apoyan el proceso de desvinculación de menores de las Farc, y Unodc, OIM y FAO la sustitución de cultivos ilícitos en el Municipio de Briceño y otras partes del país.

 

Pero lo importante acá es que el Sistema de Naciones Unidas en su conjunto está listo para poner todas sus capacidades al servicio de Colombia en la transición de la guerra a la paz.

 

¿Cómo analiza el naciente proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (Eln)?

 

Celebramos que las partes hayan encontrado una solución para poder iniciar la fase formal de las negociaciones. Nos parece también muy importante que Gobierno y Eln hayan priorizado el punto de “acciones y dinámicas humanitarias” en las negociaciones. Y esperamos que se produzcan rápidamente medidas humanitarias que protejan a la población civil mientras se logran acuerdos definitivos. Esto es clave no solo para aliviar el sufrimiento causado por el conflicto, sino también para generar confianza entre las partes y mostrar a la sociedad su voluntad y compromiso de superar la guerra.

 

¿Qué opinión le merece la llegada de António Guterres a la Secretaría General de Naciones Unidas?

 

Somos realmente afortunados de tener a un Secretario General con el perfil, la visión y la impresionante trayectoria y experiencia de António Guterres. Como Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, a Guterres le tocó enfrentar situaciones muy complejas, particularmente, la mayor crisis de refugiados y humanitaria desde la Segunda Guerra mundial.

 

Ante una situación tan compleja y sensible políticamente mostró su liderazgo y su total compromiso con los derechos de las personas más vulnerables. Esto, sumado a su apuesta por una cultura de la prevención y su llamado a una mayor efectividad y coherencia de nuestro trabajo en terreno y a vincular mejor nuestra labor en derechos humanos, paz y desarrollo, creo van a hacer una gran diferencia en el mundo convulso de hoy.

 

¿Ve como a Guterres como un amigo de la paz de Colombia tan comprometido como Ban Ki-moon?

 

Por supuesto. Colombia seguirá contando con todo el apoyo del nuevo Secretario General. Colombia es una ventana de esperanza en un mundo donde las guerras, el extremismo y los abusos a los derechos humanos afectan a millones de personas.

 

En este contexto, espero que Colombia sea un referente, que se convierta en un laboratorio de paz, desarrollo y derechos humanos en el siglo XXI. Por eso estoy seguro de que para el nuevo Secretario General será una prioridad seguir acompañando a las y los colombianos en sus esfuerzos para construir un país mejor.

 

Foto: Martín Santiago Herrero y la canciller María Ángela Holguín en el momento en que el funcionario de la ONU se acreditaba ante el Ministerio de Relaciones Exteriores. Foto: MinRex.

 

Tomado de: http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/entrevista-a-martin-santiago-herrero-sobre-proceso-de-paz-con-las-farc/16738284

 

Por: BBC 

 

El sorpresivo triunfo del "No" en el plebiscito que pretendía dar legitimidad al acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC arrojó el proceso en su peor crisis.

 

En una semana extraordinaria, los colombianos rechazaron el proceso, Álvaro Uribe se sumó a las conversaciones, el presidente Juan Manuel Santos recibió el premio Nobel de la Paz y marchas y manifestaciones a favor del proceso empezaron a pulular por todo el país.

 

¿Y las Farc? Inmediatamente después del resultado del plebiscito, su máximo comandante, Rodrigo Londoño "Timochenko", anunció que la búsqueda de la paz continuaba. Desde entonces están en contacto constante con los negociadores del gobierno y esperan en La Habana las propuestas que les deben pasar las tres mesas en las que delegados del "No" que trabajan con representantes del presidente Juan Manuel Santos.

 

En las últimas semanas ha pasado mucho en cuanto al proceso de paz. ¿Cuán presionados se sienten ustedes?

 

La verdad es que hemos trabajado de manera distendida. No hay problemas, entendemos la situación que se ha presentado. Ha habido un empate técnico entre el "No" y el "Sí" en el plebiscito. El "No" no tiene una mayoría absoluta pero tiene un talón de Aquiles y es que fue construido sobre la base de la mentira.

 

La última semana ha sido de grandes movilizaciones en defensa de la paz. Foto: El Tiempo.

 

Lo ha confesado el propio jefe de la campaña del "No", el señor Juan Carlos Vélez, entonces deja en una posición muy débil a uno de los sectores del "No", que es el del senador Álvaro Uribe Vélez.

 

El "No" es muy variado. Los seis millones de votos del "No" no le corresponden a Uribe Vélez, sino que ahí están representados los cristianos. Y otros sectores de la sociedad que por razones propias y por su convicción resolvieron darle un no a la actuación del presidente.

 

Aquí se está calificando, no el acuerdo final de La Habana, firmado en Cartagena, sino que se está juzgando una actuación política del presidente de la República porque los plebiscitos no tienen ningún tipo de alcance jurídico.

 

¿Cuáles son los puntos para usted que consideran no negociables?

 

Nosotros no estamos hablando de no negociables. Tenemos la satisfacción de contar ya con un acuerdo que contienen los elementos suficientes para iniciar la construcción de una paz estable y duradera para los colombianos.

 

El logro de la paz y de la reconciliación es lo que más nos interesa.

 

Pero evidentemente habrá que entrar en una especie de negociación para incluir algunos puntos de la campaña del "No". Los partidarios de esta opción rechazan que los comandantes que hayan cometido crímenes de guerra no paguen cárcel y puedan ser elegidos para cargos públicos.

 

La campaña del "No" tuvo una base en la mentira. Ha habido una manipulación inaceptable de la opinión pública y eso está demostrado. Así lo registran los medios de comunicación en Colombia y lo reconocen algunos de los promotores del "No". Es el caso del señor Juan Carlos Vélez.

 

No va a haber impunidad. La jurisdicción especial para la paz no contempla la posibilidad de que los delitos no amnistiables y no indultables queden en la impunidad.

 

Hay una sanción, quiero reiterarlo. Pero es una sanción restaurativa, reparadora.

 

Quiero remarcar esto. La jurisdicción especial para la paz no es solo para las FARC, es para todos los involucrados en el conflicto, incluida la cúpula la política, los militares, los empresarios, los guerrilleros, los paramilitares, la policía, los directores de grandes medios que azuzan día a día la guerra.

 

Esa jurisdicción especial para la paz es para todos los implicados en el conflicto, entonces hay que partir de esa base porque nos podemos equivocar en los enfoques que tenemos de la realidad colombiana.

 

Pero usted, Iván Márquez, ¿estaría dispuesto a ir a la cárcel unos años?

 

Nosotros vamos a aportar verdad. Su pregunta no tiene lugar porque no consulta la jurisdicción especial para la paz.

 

Esta contempla cárcel para aquellos que no aporten verdad. Esos, los que se nieguen a ir a los tribunales de paz, tienen que pagar una sanción punitiva y deben ir a la cárcel.

 

¿Qué es lo novedoso de esta jurisdicción? Que usted va a aportar verdad para sanar heridas, que usted va a asumir responsabilidades y si su actuación está enmarcada dentro de lo no indultable en coherencia con el derecho internacional humanitario, entonces usted no tendrá ninguna impunidad, sino que será tratado con un procedimiento novedoso que es restaurativa.

 

Pero si eso no es suficiente no solo para la campaña del "No" sino para una mayoría de colombianos.

 

La mayoría de colombianos quiere la paz. ¿Usted ha visto semejantes manifestaciones que se han producido en el país? En Bogotá, en Medellín, en Cali. Dejar atrás 52 años de guerra, que es lo que no quieren algunos sectores.

 

Quieren la paz, es evidente. Pero, como dijo el lema del "No", no así. Y ahí está el problema que ustedes tienen.

 

Es lo que hemos convenido, ¿cómo no va a ser así? Si ahí están los elementos que realmente nos pueden conducir a la paz.

 

¿Ellos quieren la paz? Pues ahí tenemos un instrumento en nuestras manos que se llama acuerdo final. Tomémoslo.

 

Agreguémosle, sí, como usted sugiere al comienzo de la entrevista, algunos planteamientos para enriquecer ese acuerdo final y así tener un acuerdo fuerte que cuente con el respaldo de toda la nación.

 

Por ahora, ¿qué está haciendo la campaña del "No" y en especial el sector de los políticos? Dilatar, dilatar el proceso para llevarlo a una encrucijada, a una situación donde el proceso termine. Y Colombia no quiere eso.

 

Toda Colombia espera que los acuerdos de paz se concreten lo antes posible. Foto: Notimundo.

 

¿Cómo está la tropa en este momento? ¿Desanimada?

 

No, el ánimo de la tropa y se lo voy a decir parafraseando un poco al poeta Pablo Neruda: "el ánimo y la moral es tan elevada que toca al mismo invisible pecho del cielo".

 

La gente está a la expectativa, sí, esperando los desarrollos que saben que estamos tratando de concretar tanto en Bogotá como en La Habana.

 

Estamos trabajando arduamente para buscar fórmulas jurídicas y políticas. Porque debemos escuchar a los del "No" y del "Sí".

 

Y vamos a escuchar también a la abstención, a más del 60% que se abstuvo de votar en Colombia.

 

Es justo que nosotros escuchemos pero también advirtiendo una cosa. Que realizamos foros temáticos en los cuales participó la mayoría de los sectores del país. Esas opiniones las recibimos en La Habana y las plasmamos en el acuerdo.

 

En ese aspecto, nos sentimos tranquilos y satisfechos porque hemos logrado tomar el pensamiento y la visión que tiene el movimiento social y político de Colombia en los acuerdos que firmamos.

 

¿La guerrilla no se siente en una especie de limbo en este momento?

 

Hay que salir rápido de esa situación de incertidumbre. Por eso reafirmamos que la dilación que pretende uno de los sectores del "No" es para dar por terminado el proceso de paz, pero los colombianos no estamos dispuestos a eso.

 

Ya el país lo ha demostrado fehacientemente en sus manifestaciones masivas por todo el territorio nacional.

 

¿Temen deserciones?

 

Realmente no. No existe en la dirigencia de las FARC ese temor. Hemos sido claros, precisos y lo digo sobre todo después de realizar la X Conferencia de las FARC, donde la delegación de paz de las FARC en La Habana, recibió el más unánime de todos los respaldos a una política realizada como es la que desplegamos en los diálogos de paz.

 

En las condiciones actuales, ¿por cuánto tiempo se puede seguir sin tener determinada una fecha final?

 

Es cierto lo que usted dice y recuerde que nosotros no estamos cobrando impuesto a ninguna empresa en este momento.

 

Estamos haciendo uso de una economía de guerra. De un poco dinero que aún nos queda para sostener un ejército. Eso no es fácil y requiere de muchos, pero muchos recursos económicos.

 

Tenemos muchos rubros como por ejemplo la alimentación, el sostenimiento, la dotación de un guerrillero, la salud, el transporte. Es un ejército y demanda recursos.

 

Usted me dijo anteriormente "no tenemos plata". De hecho la campaña del "No" usó esa línea en su contra. Luego, el día antes de la votación, dijeron que iban a pagar indemnizaciones a las víctimas.

 

Lo que hubo fue una declaración donde las FARC se refirieron a que existe una economía de guerra. Es obvio que las FARC tienen que vivir de algo. Tenemos que cultivar la tierra. Ese puede ser un bien.

 

Tenemos también bienes muebles, como ganado, de donde sacamos la leche, la carne y el queso que comen los guerrilleros.

 

Y algunos bloques pueden tener unos ahorritos y a eso nos referimos. Son unos dineros que entran en lo que llamamos economía de guerra.

 

Por eso tenemos que agilizar esto, porque se pueden agotar.

 

No es cierto que las FARC sean una organización rica como pregonan estos sectores malintencionados.

 

¿Es una opción para ustedes volver a la guerra?

 

No quisiéramos volver a la guerra. Colombia no se merece más guerras. Recuerdo las palabras del comandante Alfonso Cano al concluirse los diálogos de paz con el gobierno de Gaviria en Tlaxcala, México, cuando dijo con tristeza: "Nos vemos dentro de 10.000 muertos".

 

Colombia no resiste más victimizaciones, necesita hacer sus mejores esfuerzos por lograr la reconciliación, la paz.

 

Y como le estoy diciendo, en ese acuerdo final está la clave, la fórmula, la ruta y el camino para llegar a una paz con vida digna, que es lo que nosotros queremos. Con democracia dilatada, la más amplia que se pueda, con soberanía.

 

De la forma que habla usted, suena como si el proceso de paz no está en crisis, pero al resto del mundo le parece que sí...

 

Somos optimistas frente a la crisis. No nos amilanamos frente a los problemas. Hemos enfrentado desde los más serios en toda esta historia de resistencia y este no nos va a amilanar.

 

Estamos seguros de que hay argumentos políticos y jurídicos que permitirán sacar adelante y muy pronto este proceso de paz.

 

¿Cuál el próximo paso para usted?

 

Nos vamos a reunir nuevamente con el gobierno en los próximos días. Hoy (miércoles) seguramente tenemos una reunión para ponernos de acuerdo en términos del protocolo sobre el cese el fuego y hostilidades definitivo.

 

Estamos pensando en la posibilidad de reagrupamiento de la fuerza en unos puntos, entonces necesitamos ponernos de acuerdo en el contenido de esos protocolos para así pedirles a Naciones Unidas que su misión tripartita y su mecanismo de monitoreo y verificación entre a actuar para preservar la situación de no confrontación armada que hoy se vive en Colombia.

 

Tenemos que proteger esta suerte de armisticio que tenemos.

 

Durante estos años de negociación parecía que era un proceso entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC y al final de cuentas parece que el exmandatario Uribe tiene tanto que decir como esos dos actores.

 

No quisiera hablar del señor Uribe ni de sus posiciones. Esas son sus convicciones, nosotros tenemos las nuestras. Pensamos que Colombia no merece la guerra.

 

Uribe tuvo ocho años para intentar aniquilar por la vía militar a las FARC y no pudo. Si no pudo ganar la guerra, que permita a los colombianos hacer la paz. Eso es lo que le podemos pedir.

 

Usted se encontró con la BBC hace un año más o menos. Dentro de un año, ¿volveremos a encontrarnos aquí?

 

Nosotros aspiramos a que esta situación se resuelva pronto y estamos trabajando en esa dirección. La discusión no puede ser eterna porque hemos discutido por más de cinco años ya.

 

Es que los colombianos somos especiales. Colombia es un gran Macondo, ese Macondo de García Márquez donde ocurren tantas cosas inverosímiles. 

 

Y es inverosímil que una gente se pronuncie en contra de la actuación de un presidente que quiere la paz para Colombia.

 

Por: Camilo Raigozo

 

Mediante la resolución 579 emitida el pasado 19 de octubre el parlamento británico declaró total apoyo al proceso de paz que se adelanta en Colombia y que actualmente atraviesa serias dificultades debido el boicot al que ha sido sometido por la ultraderecha en cabeza Álvaro Uribe Vélez.

 

La resolución fue apoyada por parlamentarios del gobierno y la oposición representando un total de cuatro partidos diferentes. El documento oficial subrayó la importancia del enfoque de género y el acuerdo sobre justicia transicional, contenidos en el Acuerdo Final firmado por las Farc y el Gobierno, informó Justice For Colombia News.

 

Los congresistas que presentaron el documento fueron: Jeffrey Donaldson, del Partido Union Demócrata, Robert Flello, del Partido Laborista, Patrick Grady, del Partido Nacional Escocés, Chris Matheson, del Partido Laborista, Jim Shannon, del Partido Union Demócrata, y Gary Streeter, del Partido Conservador.

 

Parlamento británico en sesión de trabajo. Foto: Prensa Latina.

 

El siguiente es el texto completo de la resolución:

 

Resolución 579

 

19 de octubre de 2016 

 

Este parlamento celebra la firma oficial del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP y felicita a ambas partes por haber logrado este acuerdo después de 52 años de conflicto; reconoce el innovador enfoque de género y el elemento de justicia transicional que pone los derechos de las víctimas en el centro del acuerdo; con desilusión observa el resultado del plebiscito; sin embargo celebra el compromiso de ambas partes con una paz duradera; quiere expresar su solidaridad con la sociedad colombiana que ha movilizado en grandes cantidades para respaldar el acuerdo de paz y el derecho del pueblo colombiano de vivir en paz; felicita al presidente Santos por el Premio Nobel de la Paz; señala que el premio muestra que el mundo internacional reconoce el esfuerzo y el compromiso del pueblo colombiano además del gobierno de Colombia y las FARC-EP en lograr este acuerdo.

Más artículos...