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Por: Telesur

El nuevo acuerdo será llevado posteriormente al Congreso para ser presentando ante el Senado y la Cámara de Representantes.

 

El Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del pueblo (FARC-EP) suscribieron este jueves el nuevo acuerdo final de paz en una ceremonia llevada a cabo en Teatro Colón de Bogotá. 

El nuevo acuerdo que contiene alrededor de 190 ajustes, entre modificaciones y precisiones pedidas y sugeridas por quienes votaron No, se firma justamente 53 días después del plebiscito para refrendar la paz. 

>> Senado colombiano convocará gran debate sobre el acuerdo de paz 

El líder de las FARC-EP Timoléon Jiménez expresó su satisfacción por la firma del acuerdo definitivo de paz e instó al Gobierno colombiano a respetar el documento para avanzar en la construcción de un nuevo país. 

En su alocución Timochenko dijo que la palabra sea la única arma de los colombianos y recordó los avances dados durante los cinco años de conversaciones en La Habana. 

>> Congreso de Colombia se alista para refrendar nuevo acuerdo de paz 

Indicó que el nuevo acuerdo de paz recoge las inquietudes de varios sectores políticos, sociales y religiosos del país, aseguró que tras el fracaso del plebiscito del 2 de octubre, las partes se reunieron en La Habana (Cuba) para enriquecer el anterior documento de paz. 

"En este última etapa, escuchamos todos los sectores", dijo. 

FARC-EP pide Gobierno de transición 

El máximo representante de las FARC-EP expresó que para la implementación de los acuerdos y la reconciliación del país Colombia debe tener un Gobierno de transición cuyo propósito sea la instauración de los acuerdos. 

"Destacamos la importancia que tendría para el país la conformación de un Gobierno de transición cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los acuerdos de La Habana, el cual debería estar integrado por todas las fuerzas y sectores que han trabajado sin tregua por ello". 

Afirmó que el nuevo acuerdo le pertenece al pueblo colombiano ya que “ayudaron a construirlo con sus esperanzas y convicciones” (...) “Colombia cierra fila en torno a este acuerdo definitivo”. 

“Este nuevo acuerdo debe llevarnos hacer un mejor país y que sea la palabra las que nos lleve a los nuevos encuentros por una mejor sociedad”, sostuvo el líder insurgente. 

El "Día D" 

En su intervención durante la firma de paz el presidente Santos destacó que el llamado "Día D" empieza cuando el Congreso apruebe la refrendación del acuerdo.  

Para el presidente Santos con la firma de este acuerdo se logró poner fin al conflicto armado, "el desangre finaliza y ya no habrán más víctimas", además señaló que el miedo desaparecerá para siempre, "logramos con la justicia institucional que se reparen las víctimas y se haga justicia".

 

Más de 6 millones de hectáreas despojadas durante el conflicto armado colombiano quedaron en manos de los que se denominan “terceros de buena fe”.

Por: Ariel Ávila. Cararcol

El analista y columnista Ariel Ávila. Foto: Internet

 

No diría que el Nuevo Acuerdo de Paz es mejor que el anterior, en cambio diría que el Nuevo Acuerdo es el mejor posible dentro del escenario político que dejo la victoria del NO el 2 de octubre de 2016. En términos estrictos el nuevo documento contiene una serie de aclaraciones, precisiones y sobre todo de salvedades. Estas últimas, se hicieron para dejar tranquilos a los del NO o al menos a un sector. 

 

Algo que llamó la atención en las más de 400 propuestas que llevaron los del No a la negociación con el gobierno, es que muchas de las cosas que pedían no habían sido mencionadas en campaña. De hecho, eran cosas que beneficiaban solo a un pequeño sector de la sociedad, aquellos que siempre han gobernado y que han vivido de estafar el Estado y a los desamparados.

 

Por ejemplo, el presidente Juan Manuel Santos en la alocución del sábado pasado, dijo que el Catastro Rural es fundamental para el proceso de formalización de la tierra, pero por sí mismo no modificará los avalúos de las tierras. Además, dijo el presidente, que en virtud del Nuevo Acuerdo no se autorizarán zonas de reserva campesina más allá de seguir los trámites que establece la normatividad vigente.

 

Colombia lleva años sin la actualización del catastro rural y en muchos municipios del país, en la medida que los ganaderos y grandes tenedores de tierra son los que financian campañas y en algunos casos son alcaldes, impiden la actualización del avalúo catastral para evitar pagar impuestos.

 

Al menos seis millones de hectáreas de tierras fueron despojadas a los campesinos por empresarios, terratenientes, latifundistas, narcotraficantes, ganaderos, palmeros, etc., con la perversa estrategia paramilitar. Foto: El País. 

 

Estos gamonales además de no gustarles pagar impuestos y evadirlos lo que realmente querían era que el acuerdo de paz saliera gratis. Fue tan dura su posición que incluso quería que el Nuevo Acuerdo retrocediera avances de la Constitución del 91. Querían incluso, modificar el concepto de expropiación que lleva vigente en la ley décadas.

 

Igualmente se debió establecer en el Nuevo Acuerdo, que nada de lo establecido debe afectar el derecho a la propiedad privada. De hecho, esto era algo claro en el viejo Acuerdo de Cartagena, el cual respetaba la propiedad privada.

 

El fundamento del Desarrollo Rural Integral era la formalización de la propiedad de los poseedores rurales, y formalización significa entregar título de propiedad y eso es propiedad privada que es la madre del Capitalismo, por ningún lado había Castro-Chavismo o Comunismo. Aun así fue la bandera de los del No, la cual llevó a la radicalización de los sectores rurales de la gran propiedad y en el nuevo Acuerdo se debió especificar de nuevo.

 

Lo más complicado del asunto es que la campaña del No se basó en una serie de mentiras y de inamovibles públicos que lo que ocultaban era, nuevamente, el favorecimiento de un sector minoritario de la gran propiedad de la ruralidad. Es decir, las motivaciones reales del No durante la campaña no fueron públicas. El No quería, en la renegociación, volver a la Constitución de 1986 y regresarnos un siglo en avances de derechos a los más desfavorecidos.

 

Todas las peticiones del No coinciden con el proyecto de ley presentado por la Senadora Nohora Tovar del Centro Democrático. El proyecto fue el 157 de 2016 que buscaba formalizar la tierra “adquirida de buena Fe”, es decir legalizar el despojo. Un proyecto de ley que al propio gobierno le causo repulsión.

 

El gran tema es que los más de 6 millones de hectáreas despojadas durante el conflicto armado colombiano quedaron en manos de los que se denominan “terceros de buena fe”, es decir, personas que están en la legalidad, ya sean empresarios o políticos como el Magistrado Pretel quien está en líos judiciales por dos fincas de desplazados.

 

Por eso fue que, además, un sector del empresariado pidió que a excepción de los crímenes graves en los demás casos la Justicia Transicional no los debía tener en cuenta y podían quedar fuera de cualquier proceso judicial. En la vida real, lo que pasó fue que muchos ciudadanos sirvieron como idiotas útiles para beneficiar sectores que se han visto beneficiados de la guerra. Así que no es un mejor acuerdo, es el mejor acuerdo posible luego de la victoria del No. 

 

Tomado de: http://caracol.com.co/radio/2016/11/15/nacional/1479230017_270716.html

 

Bienvenida la paz

El 15 de julio Colombia se moviliza por el SI a la paz

Por: Camilo Raigozo

 

 Los colombianos se movilizarán con alegría en apoyo al SI por la paz. Foto: Camilo Raigozo.

 

El Frente Amplio por la Paz que aglutina a decenas de organizaciones sociales y centenares de organizaciones sindicales, estudiantiles, indígenas, campesinas, afros, docentes, transportistas, juveniles, culturales, pensionados, desempleados, gremiales, eclesiales, derechos humanos, ecologistas, políticas y muchas organizaciones más, demostrarán con multitudinarias manifestaciones su apoyo al SI por la paz.

 

La mayoría de los colombianos están hartos de la guerra que cumplió 52 años y dejó subdesarrollo, padecimiento y dolor a la familia colombiana. Las manifestaciones apoyan decididamente el cese bilateral del fuego y otros puntos acordados en la Mesa de Diálogos de La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, FARC EP y el Gobierno Nacional.

 

 Dirigentes de Fensuagro invitan a los colombianos a manifestarse en apoyo al SI por la paz.

 

Al evento denominado “la paz SÍ es contigo” se sumaron la Iglesia Católica y otras iglesias y cultos religiosos, con el propósito de recoger firmas a favor de los diálogos de La Habana y en contra de quienes se oponen a la paz y pretenden que el desangre entre colombianos continúe, encabezados por los nefastos Álvaro Uribe Vélez y Alejandro Ordoñez, senador y procurador, respectivamente. 

 

Se espera que haya movilizaciones en la mayoría de ciudades del país, en las cabeceras municipales y en algunas veredas en los diferentes departamentos. En Bogotá algunas organizaciones decidieron encontrarse en la calle 26 con carrera séptima y en el parque Eduardo Umaña Mendoza, más conocido como Plazoleta de las Nieves en la carrera séptima con calle 20.

Documento completo expresado por 'Iván Márquez', jefe de la comisión de paz de las FARC EP en La Habana, Cuba, al momento en que conjuntamente con la delegación de paz del Gobierno, le manifestaban a Colombia y el mundo que habían logrado ponerse de acuerdo para la terminación del conflicto armado y la construcción de una paz estable y duradera. 

 

A continuación el documento íntegro: 

 

La Habana, Cuba, sede de los Diálogos de paz, agosto 24 de 2016  

 

 

Hemos cerrado en el día de hoy en La Habana, Cuba, el acuerdo de paz más anhelado de Colombia. Tierra, democracia, víctimas, política sin armas, implementación de acuerdos con veeduría internacional, son, entre otros, los elementos de un acuerdo que tendrá que ser convertido, más temprano que tarde por el constituyente primario, en norma pétrea que garantice el futuro de dignidad para todos y todas.

 

 

Iván Márquez, jefe de la delegación de paz de las Farc Ep hace su pronunciamiento al haber alcanzado el acuerdo con el Gobierno para poner fin al conflicto social armado. Foto: Pazfarc. 

 

Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Confesamos que hemos concluido la más hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia.

 

El acuerdo de paz no es un punto de llegada, sino el punto de partida para que un pueblo multiétnico y multicultural, unido bajo la bandera de la inclusión, sea orfebre y escultor del cambio y la trasformación social que claman las mayorías.

 

Hoy estamos entregando al pueblo colombiano la potencia transformadora, que hemos construido durante más de medio siglo de rebeldía, para que, con ella, y la fuerza de la unión, empiece a edificar la sociedad del futuro, la de nuestro sueño colectivo, con un santuario consagrado a la democracia, a la justicia social, a la soberanía y a las relaciones de hermandad y de respeto con todo el mundo.

 

Hemos suscrito compromisos sobre los seis puntos que integran la Agenda del Acuerdo General:

 

 Las dos delegaciones al momento de culminar felizmente los diálogos. Foto: Mesa de Diálogos.

 

Acuerdo “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”, que busca la transformación de las condiciones de miseria y desigualdad que imperan en las zonas agrarias de nuestro país, llevando los planes y programas para el buen vivir y el desarrollo a partir de la titulación de las tierras en poder de las comunidades rurales.

 

Acuerdo “Participación política: apertura democrática para alcanzar la paz”, en el que el énfasis está en la eliminación de la exclusión a partir de la expansión de la democracia que permita la amplia participación ciudadana en la definición de los destinos del país.

 

Acuerdo “Solución al problema de las drogas ilícitas”, que diseña una nueva política de lucha contra las drogas de uso ilícito, mirando sus connotaciones sociales y brindando un enfoque con énfasis en los derechos humanos que supere las falencias de la fracasada “guerra contra las drogas”.

 

Acuerdo sobre Víctimas, consistente en un “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, una “Jurisdicción Especial para la Paz”, una Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto, planes de reparación integral, medidas de restitución de tierras y garantías de no repetición, entre otras.

 

Acuerdos sobre el punto Fin del Conflicto: “1. el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo; 2. La Dejación de las armas; 3. El Mecanismo de Monitoreo y verificación que Naciones Unidas puso en marcha mediante el despliegue de observadores de países de la CELAC;

 

4. Se definieron acuerdos sobre garantías de seguridad y desmonte del fenómeno del paramilitarismo creando una Unidad de investigación y desmantelamiento de las organizaciones criminales, incluyendo las que hayan sido consideradas como sucesoras del paramilitarismo, y sus redes de apoyo..., pero con una visión no militarista sino de búsqueda de soluciones que eviten más derramamientos de sangre y dolor, y  como aspecto quinto, lo más reciente consensuado fueron los acuerdos sobre Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil – en lo económico, lo social y lo político, lo cual a partir del indulto y la más amplia amnistía política, abre el camino para nuestra conversión en partido o movimiento político legal en el nuevo escenario social que surge del conjunto de los Acuerdos de paz.

 

Tenemos también un Acuerdo sobre implementación, refrendación y verificación, que da las garantías para la planeación, financiación y presupuesto, como para la realización de los cambios normativos que permitan la materialización de los compromisos.

 

Momentos estelares en la mesa de diálogos de La Habana. Foto: Pazfarc.

 

Durante el tratamiento de cada punto, en paralelo, trabajó la Sub Comisión de Género sobre el análisis del conjunto de los textos consensuados y los temas en debate, proveyendo insumos que abren paso a la plena reivindicación del ser humano.

 

Hemos cumplido la tarea. En los próximos días estaremos en Colombia realizando la Conferencia Nacional Guerrillera, nuestra máxima instancia de autoridad, a la que debemos subordinación, para someter a su veredicto la obra política que representa el Acuerdo Especial de Paz de La Habana. Confesamos que ha sido una construcción dura y llena de dificultades, con luces y tal vez con sombras, pero trabajada con el corazón lleno de amor por la patria y los pobres de Colombia.

 

Nos asiste la convicción de que hemos interpretado fielmente el sentimiento de nuestros compañeros y compañeras de armas y de ideas, que siempre combatieron pensando en la solución política del conflicto, y, sobre todo, en la posibilidad de una patria justa, sin esos abismos horrorosos que hoy se interponen entre el desarrollo y la pobreza.

 

A los compañeros y compañeras recluidos en prisiones y calabozos del país y fuera de las fronteras, va nuestro mensaje de amor con la esperanza de tenerlos muy pronto construyendo en libertad la Nueva Colombia soñada por nuestros padres fundadores.

 

Al pueblo de Colombia lo abrazamos con toda la fuerza de nuestro corazón, para reafirmarle que la lucha guerrillera que se escenificó en todos los puntos de la geografía nacional no tuvo razón distinta a la dignificación de la vida humana, en el marco del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a alzarse en armas contra la injusticia y la opresión.

 

Lamentablemente, en toda guerra, pero especialmente en las de larga duración, se cometen errores y se afecta involuntariamente a la población. Con la firma del acuerdo de paz, que lleva implícito el compromiso de No Repetición, esperamos alejar definitivamente el riesgo de que las armas se vuelvan contra los ciudadanos.

 

La paz es para todos y abraza todos los estratos de nuestra sociedad llamándolos a la reflexión, a la solidaridad, y nos dice que es posible sacar el país adelante. A los estratos que sobreviven en las catacumbas de la desesperanza, el olvido y el abandono oficial, les decimos que es posible, confiando en la fuerza interior y decisión que todos llevamos por dentro, levantarnos de la miseria y de la pobreza.

 

Mientras tengamos vida, todo es posible, y mucho mejor si lo hacemos organizadamente. Ahí están los jóvenes de Colombia, siempre generosos, desde claustros y universidades, dispuestos a ayudar en la búsqueda colectiva de soluciones a la problemática social.

 

A los campesinos, hombres y mujeres llenos de humildad y de pureza, que buscan en el surco a través de su trabajo y sudor la soberanía alimentaria de Colombia, les ofrecemos un puesto de lucha en la Reforma Rural Integral acordada. A las comunidades afro de Colombia, a los pueblos indígenas, los invitamos a mirar en la geografía de todo lo acordado el enfoque étnico diferencial, ganado con su propia lucha. A las mujeres, les decimos, que haremos valer el enfoque de género que respira el acuerdo Especial de Paz.

 

No será posible detener la poderosa fuerza del cambio originada en los sueños y esperanzas de un pueblo que reclama sus derechos. Nada podrá desviarnos del camino. El pueblo de Colombia exige respuestas a sus inquietudes y el gobierno debe darlas con acciones tangibles.

 

Habrá veeduría internacional para los compromisos de las dos partes, no sólo para la guerrilla, como quisieran algunos, sino también para los compromisos del Gobierno en temas fundamentales del fin del conflicto, como la reincorporación en lo político, económico y social, en las garantías de seguridad, y en el tránsito de la guerrilla a movimiento político legal.

 

Nos suscita gran expectación el desarrollo del compromiso de las reformas y ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz. Para ello, consideramos, debe abrirse campo el GRAN ACUERDO POLÍTICO NACIONAL post plebiscito, propuesto por las partes, al que invitamos a las fuerzas vivas de la nación para que en ese espacio pensemos en un nuevo marco de convivencia político y social que garantice tranquilidad a las generaciones venideras.

 

Tendremos paz si se respetan los acuerdos. El pueblo debe constituirse en garante principal de su cumplimiento. Acuerdo Especial de Paz y pueblo, deben ser uno solo como mar y ola, donde los acuerdos son el mar y el pueblo la ola persistente exigiendo su cumplimiento.

 

En nombre de las FARC me dirijo a las naciones del mundo pidiéndoles a los pueblos y a los gobiernos su solidaridad, su respaldo en todo sentido para que el más dilatado conflicto del continente se convierta en un referente y asunto del pasado que no debe repetir un pueblo.

 

Al Gobierno de los Estados Unidos que durante tanto tiempo apoyó la guerra del Estado contra la guerrilla y contra la inconformidad social, le pedimos siga respaldando de manera diáfana los esfuerzos colombianos por restablecer la paz, siempre esperando de Washington gestos humanitarios que concuerden con la bondad que caracteriza a la mayoría del pueblo norteamericano, amigo de la concordia y la solidaridad. Quedamos a la espera de Simón trinidad

 

Esperamos que el ELN pueda encontrar un camino de aproximación para que la paz que anhelamos sea completada con creces involucrando así a todos los colombianos.

 

Finamente las FARC expresan su más profundo agradecimiento al gobierno liderado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz y al pueblo de Cuba, todo lo que ha hecho por la paz de Colombia, gratitud eterna a la patria de Martí. Gracias también al Reino y al pueblo de Noruega por su contribución generosa y por su acompañamiento como garante a los esfuerzos de la reconciliación del país.

 

Nuestro reconocimiento y afecto a la República Bolivariana de Venezuela, por su aliento permanente a su hermana Colombia, en la concreción del acuerdo de paz. Gracias Nicolás Maduro por continuar la obra que le encomendara el Presidente Chávez. Un agradecimiento a la Presidenta Michelle Bachelet y al pueblo de Chile por su acompañamiento extraordinario a una paz que saben muy bien, es esencial para consolidar la paz del continente.

 

Permítannos rendir el más sentido homenaje a los caídos en esta larga confrontación fratricida. A las familias, madres, viudas, hermanos, hijos y amigos nuestras condolencias por el luto y la tristeza de la guerra. Unamos nuestras manos y nuestras voces para gritar NUNCA MÁS, NUNCA MÁS. 

Del cónclave de La Habana ha surgido humo blanco. Habemus Pacem, Tenemos paz. ¡Viva Colombia! ¡Viva la Paz! 

 

Jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP

 

Diálogos de paz

En mayo de 2015 los diálogos de paz pasaron el momento más álgido y estuvieron a punto de romperse

 

El abogado español Enrique Santiago, contratado por el gobierno de Noruega para que asesorara a las FARC EP en la mesa de diálogos de La Habana, hizo esta y otras revelaciones sobre los momentos más difíciles en los que por un hilo no se rompieron las complejas negociaciones:

  

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