Histórico anuncio: “La paz no está en las manos del Gobierno ni de las FARC”

Nacional

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Así lo dijo Timoleón Jiménez, comandante de las FARC-EP, al anunciar diálogos de paz. Minutos antes lo había hecho el presidente Juan Manuel Santos.

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El pasado martes 4 de septiembre, a las 12 y 30 de la tarde, el presidente Juan Manuel Santos hizo el anuncio del próximo inicio, en el mes de octubre, de diálogos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), tras una larga fase exploratoria, que culminó el pasado 27 de agosto, cuando en La Habana, (Cuba), fue firmado el Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Minutos después lo haría, a través de un video revelado en el Centro Internacional de Prensa de la capital cubana, Timoleón Jiménez, comandante en Jefe del Estado Mayor Central del movimiento insurgente.
Fue un anuncio histórico, calificado así por analistas y periodistas nacionales y extranjeros. Ambas intervenciones fueron transmitidas por las cadenas de radio y televisión nacionales y algunas del exterior, así como tuvo amplia difusión en la prensa del país y del exterior. Las reacciones fueron muy positivas a nivel nacional y en todas las latitudes. Mandatarios de todos los continentes se pronunciaron de manera sucesiva para saludar y apoyar la feliz iniciativa.

 

Uribe está aislado

En Colombia solo la ultraderecha, alineada alrededor de la figura desgastada y desprestigiada del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, se pronunció en contra. Hubo también “apoyos” condicionados como el anunciado por el general (r) Jaime Ruíz en nombre de Acore, la agrupación de oficiales en retiro, quien exigió puesto en la Mesa de Diálogo para los militares y reclamó la “liquidación de Marcha Patriótica”. Es una demostración de la ferocidad con que actuarán los enemigos del diálogo y de la paz, que persisten en la criminal y demencial política de guerra y de tierra arrasada en el país. No les sirve para nada el anuncio del presidente Santos que adelantará el proceso en medio de la guerra, con los operativos militares en marcha y persiguiendo a los jefes guerrilleros. Es el anuncio de unos diálogos calientes en La Habana en medio del fuego en el territorio colombiano.
Los dos discursos fueron en general bien recibidos, porque invitaron al diálogo y demostraron, en ambas partes, la intención de buscar el acuerdo de paz. “Estamos ante una oportunidad real de terminar de manera definitiva el conflicto armado interno”, dijo Santos, mientras el comandante de las FARC, puntualizó que “la salida no es la guerra sino el diálogo civilizado”. Este último tuvo palabras amables para los policías y soldados que le ponen el pecho a la confrontación armada.
“Debemos unirnos todos para hacer que el sueño de vivir en paz se convierta en realidad”, señaló el mandatario; Timoleón Jiménez advirtió con energía que “la llave de la paz no está en manos del Gobierno ni de la guerrilla, la tiene es el pueblo”.

Algunas diferencias

De todas maneras hubo matices, distintos enfoques de la realidad del país. Para el mandatario colombiano el país va bien orientado en materia social y económica; es una sólida economía en ascenso a pesar de la crisis mundial. En opinión de las FARC, hay demasiada injusticia social, la precariedad del régimen se refleja en la fragilidad de la democracia, casi inexistente, y el abismo social de un pequeño grupo dominante y la inmensa mayoría de la población. Timoleón Jiménez hizo una radiografía de la compleja problemática social y económica. En este sentido, mientras Santos prefiere un diálogo “sin injerencias”, Jiménez plantea escuchar a las organizaciones del pueblo en sus clamores, anhelos y necesidades.
Ambos reconocieron que el proceso no será fácil. Difícil así poner un tiempo determinado y sobre todo corto; debe ser el indispensable, prudente y necesario, para pactar la paz. El comandante de las FARC advirtió que no se levantarán de la Mesa hasta tanto no haya un acuerdo de paz. “El pueblo debe ponerse en pie de lucha”, dijo, para defender este proceso y presionar la solución del conflicto. Los dos reconocieron los peligros del saboteo y el asedio de los enemigos de la paz. Fueron alusiones tácitas a Uribe en el caso de Santos, que incomodaron bastante al ex mandatario provocador.
“Los diálogos son una noble y legítima aspiración de la insurgencia”, señaló el vocero fariano, mientras que el Gobierno Nacional reconoció la actitud constructiva de las FARC en la fase exploratoria, que de mantenerse facilitará los acuerdos, reconoció el presidente. Ambos agradecieron la presencia internacional de Cuba, Noruega y Venezuela y valoraron el reconocimiento de la comunidad internacional. “Hemos sido reconocidos como adversarios políticos y militares”, fue una de las frases expuestas por Timoleón Jiménez.

Un buen comienzo

La mayoría de los entrevistados dijeron que fue un buen comienzo. En la primera quincena de octubre se instalarán los diálogos en Oslo, Noruega, luego la mesa sesionará en La Habana en pleno desarrollo de los cinco puntos concretos de la agenda. Santos explicó que fue cumplida la fase exploratoria, luego viene la fase del diálogo y los acuerdos y la última fase es la de la implementación y verificación de estos últimos. “Tendrá que ser un proceso ágil y dinámico, pero sin apresuramientos”, dijo un experto.
En los análisis sobresalen tres observaciones concretas.
Primera, las limitaciones de la propia agenda. Excluye puntos importantes en materia social y política, sin pretender que para el fin del conflicto armado tengan que resolverse todos los problemas. Hay problemas sustantivos que tienen que ver con el modelo económico, como la crisis de la salud, la educación, la cultura, el medio ambiente, que no pueden ignorarse. De alguna manera en la intervención de las FARC ello fue advertido.
Segundo, el Gobierno Nacional no revela interés en la participación de la “sociedad civil”, menos aún de las organizaciones sociales, sindicales y populares que tienen sus propios intereses y preocupaciones. “Son las fuerzas sociales las que construyen la paz y la justicia social”, señaló el comandante Timoleón Jiménez.
Tercero, la decisión del Gobierno de dialogar en medio de la guerra es peligrosa, los actos propios de la confrontación pueden desestabilizar la mesa. Siempre esa modalidad alteró los procesos de diálogo. Sin embargo, el Gobierno, seguramente para darle confianza a los guerreristas, anunció que se mantendrán las acciones militares en el territorio nacional. Muchos expertos dicen que la propia dinámica le impondrá a las partes la necesidad de bajar la intensidad del conflicto.
Quedó sin aclarar qué va a pasar con el Ejército de Liberación Nacional, si se integrará desde el comienzo a la Mesa de Diálogo o en qué momento lo hará, o si será una mesa paralela. Fue el tema que no se abordó y las dos intervenciones se limitaron a hablar de las dos partes, Gobierno y FARC-EP.

La nómina de las FARC-EP

Al día siguiente, el miércoles 5 de septiembre, el presidente Juan Manuel Santos habló de su equipo de Gobierno en los diálogos, que en sus cinco principales, con la cabeza de Humberto de la Calle Lombana, está integrado por Luis Carlos Villegas, el ex director de la Policía Óscar Naranjo, el ex comandante de las Fuerzas Militares general Jorge Enrique Mora Rangel, Sergio Jaramillo, designado alto Comisionado de Paz y el ex ministro Frank Pearl.
Por el lado de la guerrilla, VOZ, confirmó que la nómina de negociadores estará encabezada por Iván Márquez, en señal inequívoca de cohesión y unidad del Secretariado de las FARC-EP. Al lado de Márquez, estará Jesús Santrich, Simón Trinidad, Rodrigo Granda, Andrés París y Marcos Calarcá
Como suplentes: los comandantes Hermes Aguilar ex comandante del Bloque Magdalena Medio, y Rubén Zamora quien fuera comandante del frente 33 de esa guerrilla, además del fundador e histórico Comandante Pascuas.

Tomado del Semanario VOZ, edición 2636.