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14 de noviembre Día de la Mujer Colombiana
Escrito por eldia | Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 14:02
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En 1967 el ex presidente Carlos Lleras Restrepo declaró por medio la ley 44 en su segundo artículo, el 14 de noviembre  como “El día de la Mujer Colombiana” en honor del aniversario de la muerte de "Policarpa Salavarrieta".
La Pola como era llamada, fue fusilada el 14 de noviembre de 1817 en la Plaza Mayor de Santafé de Bogotá quien en 1816 se vinculó con el movimiento clandestino de los hermanos Vicente y Ambrosio Almeyda quienes organizaron a jóvenes que habían sido reclutados a la fuerza por las tropas realistas para desertar del ejército español y conformar guerrillas patriotas que actuaban en Cundinamarca. Desde allí Policarpa desplegó una amplia labor de información y contactos con los guerrilleros, cuyo movimiento ya coordinaba las fuerzas de los Almeyda con la de guerrillas de Casanare y Arauca, dirigidas por Manuel Röergas de Serviez, Ramón Nonato Pérez y Francisco de Paula Santander.

Policarpa murió a sus 22 años y  sus últimas palabras fueron: "muero con orgullo de defender mi patria". Por esta razón, por haber luchado con los patriotas Policarpa hace parte de la historia colombiana.  

En Colombia, los estudiantes comienzan desde pequeños a aprender la historia y todos aquellos acontecimientos importantes que hacen parte de la independencia, aprenden el por qué de muchas consecuencias que ahora se viven, pero pareciera que los colegios se olvidan de los grandes personajes que se defendieron, que lucharon y subestiman su historia dejando siempre con más importancia la historia mundial que desde décadas se ha implantando y nos han vendido dejando atrás los grandes detalles de lo que realmente pertenecen y forman parte de la historia real de Colombia.

Su labor heroica la puso en prisión en  noviembre de 1817  y fue fusilada el 14 del mismo mes. En 1967 el ex presidente Carlos Lleras declara este día como “el Día de la Mujer Colombiana” en homenaje a Policarpa.
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P O N E N C I A

EBERTO DIAZ  MONTES

 


El campo es un escenario para superar la violencia o continuar la guerra

El campo colombiano, que tanto interesa al gran capital transnacional, ha sido y es un escenario de confrontación y disputa donde en la actualidad se puede definir el logro de la paz o, alternativamente, la profundización de la guerra interna que ha sufrido el país durante las últimas cinco decadas.


La paz debería significar el fin de la violencia caracterizada por el desplazamiento masivo y el despojo, de la cual históricamente han sido víctimas campesinos, indigenas, afros y raizales. Una violencia, que además ha inducido una alta concentración de la propiedad de la tierra.


Así, el logro de la paz requiere la desactivación del modelo de desarrollo latifundista y excluyente que ha hecho permanecer el gamonalismo y una seudodemocracia que favorece a los privilegiados de siempre. Estos son los retos de la paz que deben superar quienes han detentado el poder y son responsables de la crisis estructural del campo colombiano. Sin embargo, ese no pareciera el propósito que persigue el Plan Nacional de Desarrollo.


El Plan Nacional de Desarrollo-PND y las política para el campo


En las bases del PND se reconoce la importancia del campo en el desarrollo económico y social del país, toda vez que el 81,8% del territorio colombiano está integrado por municipios rurales, al tiempo que el 30.3% de la poblacíón vive en zonas rurales. Sin embargo, en lo que respecta a las estrategias para transformar el campo, predomina una visión desarrollista y tecnocrática que busca modernizar el campo a costa del empobrecimiento y exclusión social del campesinado, las comunidades y pueblos étnicos, de manera que es poco lo que plantea para que el Estado, sus instituciones y los gobiernos de turno salden la deuda histórica que se tiene con la población rural colombiana.


En efecto, los mecanismos de intervención integral en territorios rurales, implicitos en el artículo 96 del Proyecto de Ley del PND, abre las puertas a la implementación del modelo de plantaciones y agroexportación, por el cual, como mecanismo integrador, se invita a los campesinos a formar parte de las alianzas productivas, según un arreglo en el que los campesinos son “el caballo y los grandes empresarios  ligados al sector financiero transnacional  son el jinete.”


Así mismo, las propuestas para regularizar un sistema de seguridad social y laboral en el campo no tienen asidero real y no tiene en cuenta que constituyen premisas que deberían ser concretadas en un nuevo contrato social a corto tiempo. Lo cierto es que, por un lado, gran parte de la rentabilidad empresarial en el sector agropecuario se debe principalmente a los subsidios que entrega el Estado a los grandes agroindustriales, como lo ejemplífica el caso del etanol entre otros productos. Y, por otro lado, las reglas de flexibilización laboral someten a los trabajadores de las plantaciones, en su gran mayoria sin derecho a seguridad social, a tener desventajosas condiciones de remuneración economica y de tercerización laboral.


Por eso, aquí cabe aclarar que cualquier tipo de intervención sobre el territorio debe ser previamente consultada y acordada con las comunidades, las cuales deben recibir información suficiente con respecto a la implementación de las políticas gubernamentales. Asi lo plantean en sus exigencias las organizaciones de la Cumbre Aagraria, la cual se transcribe a continuación:


El pais necesita un proceso de de ordenamiento territorial donde sean las comunidades quienes redefinan la manera como se organiza la produción, se distribuya el uso del suelo, se gobierne el suelo y se protejan el aire, el agua, los ecosistemas estratratégicos y los medios de vida de las comunidades agrarias. Ese ordenamiento apuntará a armonizar la conservación del medio natural con el aprovechamiento para la supervivencia de las comunidades agrarias.”


Otro aspecto negativo contenido en las bases del PND tiene que ver con la propuesta de implementar el derecho real de superficie. El mismo aplica a los bienes de la Nación (baldios) y a las tierras antiguamente adjudicadas a pequeños productores campesinos como soluciones de reforma agraria. Este mecanismo, en la práctica, se convierte en una herramienta más para el despojo y la concentración de la propiedad rural (esta útima según el indice de Gini, se establece en el 0.86, donde uno representa concentración total  y cero ninguna concentración)


Tampoco hay buenas noticias con respecto a la política de subsidios para reforma agraria. No obstante que la ley prevé el otorgamiento de un subsidio hasta del 100% del valor de la UAF o del proyecto productivo según el caso, el hecho de que el programa de tierras esté a cargo de una entidad sin el presupuesto suficiente como el INCODER, seguramente conllevará nuevas frustraciones de las esperanzas de miles de familias campesinas sin tierra. Para colmo de males, la asignación focalizada y por convocatorias de los subsidios ha demostrado ser un procedimiento excluyente que se presta para prácticas clientelistas. Así, en será un mecanismo engorroso, abundante en tramites y desarticulador de los procesos sociales y organizativos. En otra palabras, más de lo mismo .


Podemos asegurar también que el enfoque del PND en cuanto a su política de reforma agraria es marginal. Las tierras accesibles por los pequeños productores estarán reducidas a posibles baldios de la nación, teniendo las familias campesinas que competir con los grandes emporios empresariales para que se les adjudique una parcela y a las tierras sustraidas de las zonas forestales, en contra de la protección ecológica de los ecosistemas, páramos, fauna bosques naturales. No se plantea afectar las mejores tierras ubicadas en el interior de la frontera agrícola que brindan todas las garantías para la implementación de una política de reforma agraria integral, dada su cercanía a las grandes ciudades, a los mercados, a los aeropuertos, con  dotaciones de vías de acceso, comunicación, agua potable y energía.


Según Hector Mondragón, la no utilización de las tierras aptas para la agricultura no es un fénomeno meramente técnico. “Se deja de sembrar por que hay un control monopólico especulativo de la propiedad de la tierra”. Eso es comprobable en Colombia donde las politicas agenciadas por el Banco Mundial promueven el mercado de tierras como el mecanismo  mas idoneo para que las familias campesinas accedan a la propiedad de la tierra, garantizando realmente que la gran propiedad y las mejores tierras no sean afectadas, desvirtuando a su vez el concepto politico de   reforma agraria y puesta en practica de la misma. Lo cual, además, pone en grave riesgo la producción local de alimentos, acentuando los problemas de desnutrición y muertes por este flagelo, como lo demuestra la denuncia de la muerte de más de tres mil niños indigenas en el departamento de la Guajira en los ultimos cinco años. Por eso afirmamos que sin una acción  decidida del Estado en materia de apoyo a la economia campesina y una política antimonopolio de la tierra será no solo imposible el acceso a la propiedad por los pequeños productores, si no ademas la imposibilidad de un verdadero desarrollo rural.


La necesidad de una institucionalidad agropecuaria que apunte hacia el buen vivir en el campo


Infortunadamente, las políticas de ajuste institucional para el sector agropecuario han estado al vaivén de los intereses políticos de turno, lo que ha conllevado a la formulación y toma de decisiones equivocadas, llenas de burocratismo, en desmedro del campesinado. Así, entidades como el INCODER no han cumplido su misión y son un fracaso. Resultado de la fusión del antiguo INCORA con otras tres entidades, según Decreto 1300 de 2003, expedido por el entonces presidente Alvaro Uribe con el argumento de que habia que articular esfuerzos políticos, técnicos y de integracionalidad institucional para garantizar un mejor beneficio a los usuarios del sector agropecuario, este Instituto nunca ha tenido “dientes” para llevar a cabo el cometido para el que fue creado, convirtiéndose en un feudo politiquero de los partidos de gobierno.


Por ello creemos que conceder al presidente de la República facultades extraordinarias para suprimir y/o escindir las entidades del sector agropecuario que ejecuten las políticas de tierra y de desarrollo rural, debe acompañarse de la opinión y la participación efectiva de las comunidades rurales, de sus organizaciones y de los trabajadores del sector.


Se hace necesario un gran concenso que permita sentar las bases de una nueva institucionalidad al servicio del campo colombiano. Una institucionalidad pública que garantice dar cumplimiento a los acuerdos de paz, a las exigencias y acuerdos con el movimiento indigena, negro y campesino. Una institucionalidad con capacidad económica, con talento humano, desburocratizada y desclientizada de los intereses politiqueros. En síntesis, una institucionalidad que pueda dar cumplimiento al nuevo ordenamiento territorial que se concerte con los pobladores rurales, que esté en sintonía con los anhelos y la puesta en práctica de la reforma agraria integral, la protección ambiental y, en general, con las exigencias planteadas por la cumbre agraria, campesina, étnica y popular hacia el buen vivir.


Otro aspecto importante de la institucionalidad sectorial es el relacionado con la política de creditos para el sector agropecuario. En el Proyecto de Ley del PND solo se considera la restructuración de la estructura de Finagro, quedando al margen la dirección de una política de incentivos crediticios y tratamiento especial a la producción de economía campesina, mediante una línea de créditos de fomento que garantice la promoción de la producción de alimentos para el mercado interno .


No se considera la situación de miles de pequeños y medianos productores agropecuarios que hoy se encuentran en un callejon sin salida como consecuencia de las deudas, muchas de ellas como resultado de las politicas gubernamentales, el enfoque rentista y de acumulación de ganancias del sector financiero, las politicas aperturistas, los tratados de libre comercio y las imposiciones del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio-OMC.


Por eso, desde la Cumbre Agraria hemos planteado la necesidad de condonar las deudas y retiro de los embargos a tierras y propiedades del campesinado adquiridas a traves del sistema financiero, así como la reactivación inmediata y el acceso a nuevos créditos agropecuarios con tasas no determinadas por la lógica del mercado y sistema financiero internacional.


Como paradoja, el financiero es el primer sector de la economía colombiana con una participación en el PIB del 19,9% (2013), mientras que el sector agropecuario ocupa el octavo lugar con una participación del 6,2% (2013), sin embargo  genera mas del 18% del empleo en el país, solo superado por el sector del comercio, la hoteleria y restaurantes. Esto indica que si se traza una política de crédito masivo para la agricultura y en especial para la pequeña producción, que incentive a la organización cooperativa, al mercado local y a la generación de la pequeña y mediana agroindustria, se aprovecharían mejor las potencialidades de la economía. Además, que si se si se cambia la lógica perversa con la que se ha tratado al sector agropecuario, en especial a la pequeña y mediana produccón agropecuaria se podría crecer de forma democrática en terminos de generación y distribución de riqueza,


El modelo neoliberal ha pretendido arraigar en la sociedad, entre otros, términos como la eficiencia, la competividad, el libre mercado, la productividad y la rentabilidad que apuntan a la acumulación de capital. Sin embargo, en la realidad colombiana algunos de dichos terminos no son más que una consigna. Por ejemplo, desde las esferas del alto gobierno se proclama el aumento de la productividad, pero más de 16 millones de hectáreas de tierra aptas para la agricultura estan ociosas o usadas para ganaderia extensiva, mientras miles de familias campesinas dispuestas a sembrar no poseen ningúna forma de propiedad sobre la tierra. Es por ello que a pesar de la insistencia del PND en la palabra competitividad, esta no será posible si continuan las viejas condiciones latifundistas que condenan al atraso y miseria a la mayoria de la poblacion campesina.


Comentario final sobre el CRECIMIENTO VERDE


Quiero terminar este analisis refiriendome al mencionado, según expresión del PND. El mismo, en realidad esta más relacionado con la ECONOMIA VERDE, la cual algunos estudiosos han denominado de manera acertada com el “ASALTO FINAL A LOS BIENES COMUNES O BIENES DE LA NATURALEZA”. Nuestro planeta está en peligro como consecuencia de la sobre explotación capitalista de la naturaleza, el derroche de energía, el consumismo creciente y la implementación de un modelo de desarrollo que agota los ecosistemas, los bosques, el agua, que está conllevando al derretimiento de los casquetes de hielo de los  polos, que saquea los oceanos, los rios, las lagunas y lagos y que, en últimas, ha derivado en lo que se conoce como crisis climática y ambiental. El peligro es tan grande que demanda un cambio de rumbo de la humanidad en su accionar y modelo de vida, porque de lo contrario, se verá abocada a la desaparición como especie en el planeta tierra.


Así, corresponde poner en máxima alerta a cada uno de los colombianos/as ante la real posibilidad de que los territorios sufran una nueva escalada de violencia y ante la decisión de mercantilzar todos nuestros bienes naturales, tal como lo confirma las bases del PND en relación con la venta de la biodiversidad, que en el caso colombiano representa el 10% de la biodiversidad del planeta. Se trata de una nueva estrategia mundial de acumulación de capital en cabeza de las poderosas transnacionales como lo ejemplifican las cifras astronómicas del mercado de carbono que mueve globalmente cerca de 180 mil millones de dólares al año. (Economia verde-Revista biodiversidad). Es importante tambien advertir que esta nueva estrategia presente en las bases del PND está intimamente ligada a la continuidad de la concesion de los territorios a las corporaciones transnacionales como sucede con la gran mineria.


ES HORA DE CONSTRUIR NUESTRO PROPIO FUTURO, NO EL QUE NOS IMPONGAN LOS INTERESES TRANSNACIONALES E IMPERIALISTAS.

“SEMBRANDO DIGNIDAD, LABRANDO ESPERANZA Y COSECHANDO PAÍS “


Referencias


· Hector Mondragón, (2011), La economa campesina y el futuro del agro en Colombia.

· Cumbre Agraria, Campesina, Etnica y Popular, (2014), Plego de Exigencias.

· XI Congreso Nacional de Fensuagro, (2015),Tesis Discusión

· Economia Verde – Revista Biodiversidad.

· Proyecto de Ley de Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.

 

 

El Comité Ejecutivo de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria FENSUAGRO-CUT, en uso de las facultades conferidas en el artículo 22, literal D de los Estatutos y teniendo en cuenta que:

a. El actual Comité Ejecutivo Nacional ha cumplido su período estatutario

b. Estatutariamente debe desarrollarse la Asamblea Nacional Federal cada tres (3) años.

c. Se hace necesario analizar la compleja situación  que afronta la población Rural Colombiana de los trabajadores de la  agroindustria y del agro en general.  Así como la situación política, económica y social que vive el país.

d. Se debe actualizar las normas estatutarias acordes a las necesidades y realidades de nuestra Federación

e. La Federación requiere de la elaboración y actualización de sus líneas estratégicas y plan de acción para los próximos tres (3) años

f. Hay urgencia de determinar los órganos responsables de ejecutar las decisiones de la XI asamblea Nacional Federal

 

g. Emanar de la XI asamblea Federal todas aquellas decisiones que tengan por objeto garantizar el desarrollo de las conclusiones de la misma y el futuro general de la Federación.

 

tesis política

CONVOCATORIA XI CONGRESO

tesis organización

tesis política financiera

tesis mujer rural

tesis comunicación

tesis educadion

tesis soberanía alimentaria

tesis elementos sobre territorio y territorialidad

 

 

1.      ¿Qué es un contrato de trabajo?

El Contrato es un acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar, hacer o no hacer alguna cosa y diremos que es laboral, cuando además de los elementos de cualquier contrato (capacidad de las partes para contratar, consentimiento, causa lícita, objeto lícito), concurran los elementos esenciales de que trata el artículo 23 del Código Sustantivo del Trabajo, que dice:

“Elementos esenciales.

1.    Para que haya contrato de trabajo se requiere que concurran estos tres elementos esenciales:

d)    La actividad personal del trabajador, es decir, realizada por sí mismo;

e)    La continuada subordinación o dependencia del trabajador respecto del empleador, que faculta a éste para exigirle el cumplimiento de órdenes, en cualquier momento, en cuanto al modo, tiempo o cantidad de trabajo, e imponerle reglamentos, la cual debe mantenerse por todo el tiempo de duración del contrato. Todo ello sin que afecte el honor, la dignidad y los derechos mínimos del trabajador en concordancia con los tratados o convenios internacionales que sobre derechos humanos relativos a la materia obliguen al país; y,

f)    Un salario como retribución del servicio.

2.    Una vez reunidos los tres elementos de que trata este artículo, se entiende que existe contrato de trabajo y no deja de serlo por razón del nombre que se le dé ni de otras condiciones o modalidades que se le agreguen”.

2.      ¿Qué diferencia hay entre un contrato de trabajo verbal y un contrato de trabajo escrito?

El contrato de trabajo puede ser acordado de forma verbal o escrita, prefiriéndose esta última para que sirva como medio de prueba en un momento determinado, pero ambas formas de contratación, escrita o verbal, están reguladas por el ordenamiento laboral colombiano y gozan de los mismos derechos y obligaciones.

3.      ¿Qué es la duración del contrato de trabajo?

La duración del contrato de trabajo, resulta ser el tiempo que las partes han pactado, durante el cual se mantendrá vigente la relación laboral.

4.      ¿Cuántas clases de contratos de trabajo a término fijo existen?

Los contratos de trabajo se diferencian unos de otros, por su duración. Al respecto señala el artículo 45 del Código Sustantivo del Trabajo:

“Duración.

El contrato de trabajo puede celebrarse por tiempo determinado, por el tiempo que dure la realización de una obra o labor determinada, por un tiempo indefinido o para ejecutar un trabajo ocasional, accidental o transitorio”.

 

Dependiendo del tiempo que acuerden las partes, el contrato de trabajo puede ser por un tiempo definido o por un tiempo indefinido, aclarando que independientemente del tiempo acordado, en todo contrato de trabajo, las partes tienen los mismos derechos y obligaciones dispuestas en la normativa laboral.

 

Descarga aquí todo el documento


Otros documentos

Cartilla Negociacion Colectiva en el Sector Publico.pdf

Codigo Sustantivo del Trabajo Colombia.pdf

Nota de clase 62. reforma pensional.pdf

guia_beneficios_ley_formalizacion_generacion_empleo.pdf